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sábado, 22 enero, 2022

Ser mujer rural es tener pasión por el campo, tengas el rol que sea. Es vivirlo y amarlo

(Por Mónica Gómez)

¿Qué se aprende al escuchar? Capaz, la voz de aquellos que tienen experiencias va más allá de estadísticas, números e información. Escuchar es prestar atención, es desentramar oraciones, palabras y letras para hallar al significado de lo que se nos quiere decir. Es, el acercarse al otro, descubrirlo y entenderlo. Porque en las palabras no solo se encuentra el arte de comunicarnos, ellas hablan de nosotros, de nuestra cultura, de nuestras raíces, de nuestro ser. Hacernos sentir es una capacidad de anunciar quiénes somos, gritar nuestro nombre y hacer eco de lo que queremos plasmar en este mundo. Las palabras en resumen nos  dan vida y hace  tiempo que las mujeres alzan la voz, porque tienen mucho por decir.

“La ruralidad no es para cualquiera”, dice Niseas Castelli de Sunchales provincia de Santa Fe, una localidad agroindustrial que se ubica a la vera de la Ruta Nacional 34. Ella junto a su esposo y cuatros de sus cinco hijos viven y trabajan en un campo lechero. Su vida hace veintidós años es en torno a la ruralidad y si bien ella fue una citadina hasta que se casó, el amor por este entorno es lo que la hizo sobrellevar las dificultades y los miedos.  Nise, como se la conoce es una apasionada por el trabajo y reconoce que  hay que aprender a vivir en torno al campo, conocer a los animales y ser fiel a la naturaleza, como premisa del pacto establecido con este medio. La crianza de sus hijos que hoy tienen  22, 19,18,15 y 9 años siempre fue en concordancia con su forma de vida y eso es algo que siente como una gran virtud. “Criarlos en el campo los hizo responsables, independientes y conocedores del trabajo desde muy chicos”. Se identifica con ser una mujer rural, no solo por vivir y trabajar en los tambos, es por la dedicación y el esfuerzo que conlleva ser parte de la tierra, del proceso natural de los animales y por sobre todo reconocerlos parte del ambiente que los alberga. Son trabajadores de la ruralidad y transitaron por establecimientos que adoptaron como casas, donde sus hijos crecieron y se formaron, estudiaron en escuelas rurales y en  cada recuerdo de sus vidas están presente las vacas, los terneros y el trabajo en el campo. 

Esta vida es de una superación constante al igual que las tareas, vivir en el campo es encarar un proyecto, la urbanización te brinda una construcción de un modelo de sociedad al cual la mujer que se establece en la ruralidad es ajena, pero no de una forma discriminatoria, es una consecuencia de una forma de vida totalmente distinta, con circunstancias que las hacen diferentes, ni mejor ni peor, son mujeres rurales y su pasión radica en esa voluntad. La ruralidad requiere una demanda que solo se puede hacer frente con el apoyo de la familia y con el mismo deseo de vivir allí. es un medio solitario, con inconvenientes, dificultades que nos hacen dudar de esa voluntad, sin embargo la recompensa de la labor de seguir el camino que se desea, es más grande que cualquier otra cosa, y así es como lo proclama Nicea a esto que hoy elige para siempre.

Niseas habla de sus hijos, de los logros y de cada una de las pasiones con énfasis. Siente que todo lo cumplido es por ellos y que cada uno de los aprendizajes es una cuota más a lo que puede hacer para superarse día a día. Es una mujer que Ana las palabras, escribe y su familia es el principal motivo de sus versos. Ella pone el alma de una mujer en sus escritos. Es una de las virtudes que la representa, esa percepción de lo natural.

Según las Naciones Unidas, las mujeres rurales representan una cuarta parte de la población mundial. Las cuales desarrollan una función y contribución decisivas en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural. Sin embargo, existen barreras estructurales discriminatorias que limitan la participación de las mujeres rurales dentro de sus hogares, comunidades y naciones, y el pleno goce de los derechos humanos. Al respecto, la ONU Mujeres destaca que las campesinas sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza y pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor. Las voces de estas, se están aliando, se reconocen como pares, se comunican y dan rienda a organizaciones que fomentan un reconocimiento y un beneficio colectivo que se hace fuerte con la ayuda de todos. La visibilidad es un efecto de las barreras que ellas quieren romper a gritos.

La receta de hoy es de un plato que acobija como en una buena cena familiar.

Pastel de Papas

Ingredientes

  • 1 diente de ajo
  • 2 cebollas
  • 1 morrón rojo
  • 2 tomates
  • 1/4 de taza de vino tinto
  • 1 zanahoria
  • 600 gramos de carne picada magra
  • 300 cc de caldo de verduras
  • 1 cucharada de ají molido
  • 1 cucharada de pimentón
  • 1 pizca de sal
  • 1 pizca de pimienta negra
  • 2 hojitas de laurel
  • 1 cucharada de orégano
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 6 papas
  • 1 taza de leche
  • 2 cucharadas de manteca

Procedimiento:

En una sartén grande, poner el aceite de oliva y el ajo picado. Cuando el ajo empiece a dorarse, agregar la cebolla y el morrón, ambos cortados en cubos. Dejar que se cocine unos minutos y, en cuanto los vegetales comiencen a pegarse a la sartén, desglasar con vino tinto (añadir el vino y raspar la sartén para levantar el fondo de cocción).  Dejar evaporar el alcohol 2 o 3 minutos y agregar el tomate sin piel y sin semillas, cortado en cubos, la zanahoria en rodajas bien finas y la carne picada. Mezclar bien, desarmando los bloques de carne con una cuchara de madera y cocinar unos minutos. Condimentar con un poco de sal, pimienta, pimentón, ají molido, orégano y laurel. Agregar caldo hasta cubrir y cocinar hasta reducir el líquido, revolviendo para que no se pegue. Añadir más caldo o agua si fuera necesario, para cocinarlo largo rato. Mientras tanto, hervir las papas peladas y cortadas en cubos, hasta que estén bien tiernas. Hacer un puré y agregarle la manteca y la leche. Condimentar a gusto. Llevar la carne picada súper jugosa a una fuente para horno y cubrir con el puré. Gratinar en horno fuerte y servir.

Mónica Gómez

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