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lunes, 29 noviembre, 2021

Piden que la alimentación a base de agrotóxicos sea reemplazada por producción sana

Los sistemas de producción agroecológicos avanzan en Argentina y en el mundo dan pelea a la agricultura industrial. Hoy, más del 60 por ciento de los alimentos que consumimos provienen de la producción agroecológica. Desde una perspectiva ambiental, pero también de salud pública y a la vez económica, la agroecología brinda soluciones claves para productores y consumidores, en la alimentación de un planeta cada vez más numeroso, pero también más expuesto a los impactos del extractivismo agrícola y sus enfermedades asociadas.

En el Día Mundial de la Alimentación, Leonel Mingo, coordinador de campañas de Greenpeace, expresó: “La alimentación a base de frutas y verduras rociadas con agrotóxicos debe ser reemplazada por producción sana, que además tiene más sabor y a pesar de los mitos, es posible de ser realizada a escala y con buen rendimiento”.

De acuerdo a los estudios de organismos nacionales e internacionales (1) este tipo de producción tiene mejores rendimientos además de que en los cálculos comparativos no se contemplan los impactos a mediano plazo; no están incorporados los costos por las inundaciones por el deterioro de los suelos ni las enfermedades causadas por uso de agrotóxicos. 

A través del #TomateChallenge, lanzado semanas atrás junto al chef Damián Betular, Greenpeace destaca la importancia de llevar a la mesa alimentos ricos, sanos y que no tengan impacto negativo en el ambiente, empezando por uno de los ingredientes más frecuentes en el menú de los argentinos. 

“La diferencia entre un tomate agroecológico y uno rociado con agrotóxicos, con veneno, es enorme para el sabor, la salud y el ambiente”, dice Mingo. “Con la agroecología podemos lograr ecosistemas capaces de producir alimentos en cantidad, calidad nutritiva e inocuidad para alimentar a todos los seres humanos. No existe ningún impedimento para ello.”

Según la organización, los sistemas más biodiversos pueden ser más eficientes en el uso de recursos, y por lo tanto, ser más productivos, más estables y resilientes. El sistema agroindustrial basado en el monocultivo genera en cambio una alta dependencia de insumos químicos para sostener el rendimiento y la producción, origina desequilibrios en la capacidad productiva de los suelos, más plagas y enfermedades y mayor riesgo por contaminación por agrotóxicos.

“La propuesta de la agroecología no es reemplazar insumos como semillas, agroquímicos o maquinaria especializada, por otros más baratos, sino fortalecer ciertos procesos ecológicos mediante un aumento de la biodiversidad presente en los ecosistemas. Este es el camino para que los alimentos de hoy no tengan efectos negativos ni en la salud ni en el ambiente, en un futuro cercano”, concluyó Mingo. (InfoGEI)Jd

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