La cineasta Luciana Mazza Toimil, oriunda de 9 de Julio y actualmente radicada en Buenos Aires, fue galardonada como Mejor Directora de Documental en el Festival Internacional de Cine de la provincia de Buenos Aires por su obra «La palabra». La película aborda la vida y la inquebrantable coherencia de Jorge Rivas, ex vicejefe de Gabinete de la Nación y abogado de derechos humanos, quien quedó cuadripléjico tras sufrir un violento intento de robo.
“A pesar de comunicarse únicamente a través de una computadora mediante la vista y su dedo meñique, Rivas continuó ejerciendo la docencia, escribiendo libros y militando sin cambiar sus convicciones ideológicas ni caer en el resentimiento” dice Mazza Toimil, que transitó por la medicina y la comunicación antes de volcarse al cine. Inició este proyecto en 2010 tras entrevistar a Rivas. El documental, apoyado por el INCAA y Mecenazgo, busca retratar una profunda historia de coherencia humana y política frente a la adversidad, alejándose del formato de panfleto tradicional. “Una de las grandes virtudes de una persona que quiere cambiar el mundo es su palabra y su forma de expresarse. Él tenía unos discursos impresionantes y una llegada increíble a la gente. De hecho, en el documental se menciona que muchos lo consideraban un candidato con potencial para llegar a ser presidente de la nación», explica la directora.

Extra Digital – ¿Qué pasa cuando a una persona con esa capacidad de comunicar se le arrebata la voz?
Luciana Mazza Toimil – Se pierde muchísimo, claro. Por eso, a través de la tecnología, la Universidad Tecnológica Nacional desarrolló un software reciente; ellos siempre están innovando en este campo. Lo más destacado es que es gratuito. De hecho, todo el sistema que usa Jorge para comunicarse se puede descargar gratis desde su página web, en cualquier idioma, para ayudar a personas en su misma condición. Es un sistema muy parecido al que usaba el científico Stephen Hawking. En este caso, según investigué, fue un desarrollador catalán quien creó el software original y lo donó de forma altruista. Lo inventó y lo regaló!.
ED – Cuando le hiciste esa primera entrevista a Jorge Rivas y estuviste frente a él, ¿ya tenías en mente la idea del documental? ¿Surgió en ese instante o fue al irte cuando pensaste que era un proyecto viable? ¿Cómo fue ese momento?
LMT – Yo le escribí un correo en el año 2010. Para darte contexto, yo nací y me crié en 9 de Julio. Vengo de una familia donde mi padre, Rubén Maza, quien ya falleció, convivió con la enfermedad de Parkinson desde los 35 años, cuando nosotros éramos muy chicos. Crecí al lado de una persona con discapacidad, pero que aun así lograba comunicarse perfectamente; mi papá era alguien hiperalegre, divertidísimo e inteligente. Por eso, cuando decidí contactar a Jorge, le mandé un mail mail aclarándole que no iba por morbo. Me generaba mucha intriga saber cómo se comunicaba, cómo había vuelto a empezar o cómo se volvía a enamorar. Le dije que solo quería hablar con él y que yo veía a la misma persona de antes. En el documental reflejamos justamente eso: que la discapacidad es algo que a todos nos puede tocar de cerca en algún momento de la vida, pero que no te limita para hacer todo lo que te propongas.
A raíz de ese mail lo fui a ver y, como dicen los chicos, pegamos muy buena onda. Nos divertimos mucho porque Jorge es muy gracioso. Él aceptó que le hiciera el reportaje, y ahí fue cuando le propuse la idea del documental, aunque yo ya iba con esa intención en mente. No es fácil filmar un documental sobre alguien que está vivo; por lo general, se hacen como homenajes post mórtem, así que este proyecto era todo un desafío.
ED — ¿Qué diferencia hay entre el guion que estableciste y el relato final que se ve en la pantalla? ¿Surgió algún cambio o fue tal cual lo imaginaste desde el primer momento?
LMT — Es una pregunta muy interesante. Al estar la persona viva, el guion se convierte en algo dinámico, en un «guion vivo». En los documentales uno plantea una idea inicial de lo que quiere transmitir y busca seguir esa línea, pero el rumbo puede variar tranquilamente. Este proyecto llevó casi cinco años de investigación, acompañándolo, recopilando archivo y realizando más de veinte entrevistas a personas que formaron parte de su vida. Con todo ese proceso, es natural que el guion cambie, pero la esencia se mantiene. Me encantaría que la gente pueda ver la película y experimentar lo mismo que se vivió cuando se proyectó en el festival.
También Luciana Mazza Toimil se refirió al otro costado de esta película: “La financiación y distribución de la película son difíciles; incluso aporté dinero propio para terminarla. Los premios ayudan a abrir puertas en festivales y pronto la llevaremos a proyectarla allí a 9 de Julio”.






