El Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria (MESA), implementado por la Provincia de Buenos Aires, atraviesa una situación crítica y quedó descontinuado ante la falta de recursos provenientes del Gobierno nacional. Se trata de una política que nació como respuesta de emergencia durante la pandemia, pero que con el paso del tiempo se consolidó como un pilar de la asistencia social en el ámbito educativo.
El programa fue diseñado para garantizar el acceso a la alimentación de niñas, niños y adolescentes que asisten a escuelas públicas. Su modalidad consiste en la entrega mensual de un módulo alimentario directamente a las familias a través de los establecimientos educativos. Estas cajas incluyen entre 9 y 15 productos básicos —como arroz, fideos, aceite, leche, legumbres y conservas— con el objetivo de cubrir necesidades nutricionales esenciales en los hogares más vulnerables.
A diferencia del Servicio Alimentario Escolar (SAE), que brinda comida dentro de las instituciones, MESA funciona como un complemento domiciliario. Su implementación permitió sostener la asistencia alimentaria incluso fuera del calendario escolar o en contextos donde la presencialidad se veía interrumpida.
Con el deterioro de la situación económica, el alcance del programa se amplió y hoy resulta clave para más de dos millones de beneficiarios en la provincia. Además de los alimentos, en muchos casos se incorporan materiales con recomendaciones nutricionales y recetarios, con el fin de promover hábitos saludables.
Sin embargo, el esquema enfrenta fuertes limitaciones presupuestarias. La provincia sostiene que el recorte en las transferencias nacionales destinadas al SAE obligó a reorganizar prioridades. En ese marco, se dispuso la suspensión del MESA por 90 días a partir de mayo, con el objetivo de redirigir fondos al sostenimiento del servicio alimentario dentro de las escuelas. El costo mensual del programa ronda los $31.000 millones, mientras que el SAE requiere cerca de $40.000 millones mensuales para funcionar adecuadamente. En un contexto de alta inflación y creciente demanda social, las autoridades advierten que sin una recomposición del financiamiento nacional, la continuidad de MESA queda seriamente comprometida.
La posible desaparición del programa encendió alertas en municipios y organizaciones sociales, que advierten sobre el impacto directo que tendría en la seguridad alimentaria de millones de familias bonaerenses.






