(Por Juan Vera Visotsky)
Cuando el físico estadounidense William Higinbotham presentó el 18 de octubre de 1958 el que para muchos especialistas fue el primer videojuego de la historia, pocos imaginaban la industria a la que estaba dando nacimiento. Seguramente nadie pensó que esto podía servir a propósitos que no fueran entretener. El juego se llamaba Tennis for Two y consistía en dos líneas horizontales que hacían rebotar un círculo que se iba moviendo de un lado al otro de una pantalla.
Hoy la industria de los juegos informáticos moviliza millones de divisas y crea puestos de trabajo. La categoría de E-sports refiere a la profesionalización: personas que se dedican a jugar videojuegos de manera profesional competitiva, así como lo hacen en diferentes disciplinas como el fútbol, el tenis y otros deportes físicos. Y lejos de lo que se podría creer, los juegos no se limitan al entretenimiento. El Instituto de Investigación en Informática- III LIDI, centro de investigación dependiente de la CIC y de la Facultad de Informática UNLP- es pionero a nivel nacional en el desarrollo e investigación de los juegos serios.
La unidad de desarrollo e investigación funciona en el edificio de la Facultad de Informática (50 y 120), pero varios de los juegos que desarrollan pueden visitarse en el edificio de diagonal 113 y 65 en La Plata, que corresponde al Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica (CIyTT), donde se encuentra también el Centro de Entrenamiento de E-sport de la UNLP. Este último actualmente cuenta con equipos de Valorant, League of Legends, Age of Empires y Counter Strike Global Ofensive, los cuales compiten contra equipos de otras universidades.
El desarrollo de los juegos electrónicos en Argentina y en el mundo va más allá del entretenimiento: “Indica posibilidades laborales en diferentes áreas disciplinarias asociadas”, dicen en la web oficial del equipo de E-sports de la Universidad de La Plata en lo referido a lo deportivo y competitivo. “La industria del videojuego es muy fuerte en el área de la informática”, afirma Cecilia Sanz, investigadora del III LIDI y Directora científica del CIyTT.





