Quinotos en almíbar

(Por Mónica Gómez)

Todo lo que se construye con el tiempo es la marca que vamos dejando en nuestro camino. Los recuerdos, memorias y acciones son una consecuencia de fabricarnos a nosotros mismos bajo cada proceso que hayamostransitados. Nuestro alimento es fruto de esa construcción, un toque de nostalgia, un toque de olvido. Lo que comíamos de chicos es una huella en la conciencia. Los recuerdos de los dulces, los frascos, las ollas grandes, la llamas de fuego a rojo vivo. Fuentes enormes de frutas con sus cabos y hojas. Todo aquello que traía las frías mañana de inviernos. Es lo que me invita a hacer hoy. Mañanas tan frías como las de mi niñez.

Los quinotos eran de esos dulces que más se consumían en casa. No sé bien porque, ya que no teníamos plantas. Las verdulerías los vendían la bolsa de plástico estilo red de color rojo y era cuestión de unas horas para que esas pequeñas frutas de color naranja con un toque dorado, estén inmersos en un almíbar espeso y dulces con sabor a canela. Antes de la elaboración del dulce, intentaba adquirir dos ejemplares de la fruta con la perseverancia de que ese fruto tan similar a una naranja sea un manjar para devorarlo así, sin ninguna intervención. Y es que mis intentos, fallaban a la prueba. Esa fruta de diminuto tamaño no era más que un concentrado de acides y amargor. Nada parecido a la expectativa que siempre intentaba tener con respecto a la fruta al natural.

Los quinotos llegaban a la verdulería traídos desde San pedro, zona productora de cítricos. No es de las frutas que más sale en el mercado, aun así su producción y comercialización está en crecimiento. Si bien la producción hogareña es grande, ya que sus arbustos necesitan un cuidado mínimo, su presencia en los mercados en época de inviernos es latente.

El sabor intento de esta fruta es producto de la forma de consumirla. Es el único cítrico que se consume con la cascara. Esa piel que se desprende fácilmente de la pulpa y que aporta lo dulce. A diferencia de la pulpa que es ácida y algo más amarga. La textura de la pequeña perla cítrica es rústica cuando se encuentra en estado natural. Variando del producto terminado que se obtiene al hacerlo dulce. Se torna aterciopelada y vibrante combinación dada por el azúcar y el ácido.

Para poder apreciar la forma más rica de consumir quinotos esta vez la receta es prepararlos en almíbar. Receta sencilla pero con ciertos tips te van a quedar ideal.

Quinotos en Almíbar

  • Quinotos 1 kg
  • Azúcar 1kg
  • Agua 1 lt
  • Jugo de ½ limón
  • Canela 1 rama

Procedimiento:

Lavar los frutos, retirarle el cabo y pincharlos con un tenedor tres veces para que después el quinoto se infle de almíbar y en la cocción no queden como chupados o reventados. Colocarlos en una olla con agua fría y cocinarlos a partir que rompe hervor por 10 minutos. Colarlos y llevarlos a cocción en una olla con el azúcar, el agua y demás ingredientes. Llevar a fuego hasta que hierva. Bajar el fuego y dejarlos hasta que tomen punto. Lo ideal es no tocarlos mucho para que no se rompan, cocinarlos en el almíbar dos o tres veces, es decir un poco hoy, otro mañana y otra vez mas tarde. Esto ayuda a que queden confitados. Deben quedar brillantes, casi transparentes y muy tiernos.