
Sam Darnold (Seattle Seahawks) y Drake Maye (New England Patriots)
Por Redacción Extra Digital
San Francisco se prepara para recibir el evento deportivo más lucrativo del planeta. El próximo domingo 8 de febrero, el Levi’s Stadium de Santa Clara será el epicentro del Super Bowl LX, una final que enfrentará a los New England Patriots contra los Seattle Seahawks. Este encuentro no es solo una competencia atlética de alto nivel, es la culminación de una temporada que ha desafiado las expectativas y una reedición cargada de nostalgia de la icónica final de 2015.

El camino de ambos equipos hacia la gran final ha estado marcado por la épica. Los Patriots, ahora bajo la dirección de Mike Vrabel y con el joven Drake Maye como mariscal de campo, aseguraron su lugar tras vencer a los Denver Broncos en una semifinal disputada bajo una tormenta de nieve histórica. Por su parte, los Seahawks de Mike Macdonald llegan con el cartel de favoritos por 4.5 puntos, impulsados por la resurrección profesional de Sam Darnold y una defensa que se ha consolidado como la menos castigada de la liga durante la temporada regular.
8 millones por 30 segundos
En el ámbito comercial, el Super Bowl LX ha roto todos los techos previos. Las empresas que deseen captar la atención de una audiencia global estimada en 120 millones de personas han tenido que desembolsar la cifra récord de 8 millones de dólares por un espacio publicitario de apenas 30 segundos. NBC, la cadena encargada de la transmisión, anunció que el inventario publicitario se agotó por completo en septiembre pasado, lo que refleja que, a pesar de la fragmentación de los medios digitales, este evento sigue siendo el último bastión de la atención masiva simultánea.
Si se suman los costos de producción —que a menudo incluyen a celebridades de primer nivel y efectos visuales de cine— y las campañas de amplificación en redes sociales, algunas marcas superarán una inversión total de 50 millones de dólares para esta jornada única. La ciudad de San Francisco proyecta un impacto económico local que supera los 500 millones de dólares, impulsado por el turismo de lujo y los eventos corporativos que rodean el partido.
El espectáculo del medio tiempo


El legendario trio de punk rock Green Day abrirá la noche con una presentación previa al comienzo del partido. El famoso “half time show” o show de medio tiempo tendrá al artista del momento al artista puertorriqueño Bad Bunny como la estrella central del espectáculo de medio tiempo quien llega a pleno luego de ser el triunfador en la entrega de los Grammy. Es una apuesta estratégica de la NFL para consolidar su expansión en el mercado hispano y global. Ambos shows tendrán una carga política ya que tanto bad bunny como Green Day se han expresado publicamente en contra del presidente Trump, en especial luego de los trágicos acontecimientos de las últimas semanas en relación a redadas migratorias. El despliegue técnico promete ser uno de los más ambiciosos hasta la fecha, utilizando tecnología de realidad aumentada para integrar a los espectadores virtuales con la experiencia en vivo dentro del estadio.
Para añadir solemnidad a los actos previos, se ha confirmado que Charlie Puth será el encargado de interpretar el himno nacional de los Estados Unidos. El inicio del partido está programado para las 15:30 hora de San Francisco, 20 30 en Argentina. Y todas las miradas estarán puestas en si los Patriots podrán alcanzar su séptimo anillo para convertirse en la franquicia más ganadora de la historia, o si Seattle logrará vengar aquella dolorosa derrota de hace once años en la línea




