Por Redacción Extra Digital
El Gobierno terminó la semana con un triunfo que conviene leer dos veces. La oposición intentó voltear el DNU 70 en Diputados y quedó a pocos legisladores del quórum, su mejor marca desde las elecciones del año pasado. El decreto sobrevivió por las ausencias de diputados que responden a Osvaldo Jaldo, Carlos Sadir, Maximiliano Pullaro, Ignacio Torres, Gustavo Sáenz y Martín Llaryora. La Casa Rosada ganó la votación y los gobernadores se quedaron con la llave. El decreto quedó bloqueado, sin que nadie lo ratificara, y eso es todo lo que el oficialismo puede mostrar.
Los votos se pagaron por adelantado. Antes de la sesión, el oficialismo aceptó reponer los límites a la venta de tierras rurales a extranjeros en el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, después del fallo de la Corte que había restablecido la ley de tierras. En la sesión de hoy llega a Diputados el dictamen de discapacidad, consensuado entre libertarios, radicales, PRO y bloques provinciales. El secretario de Hacienda, Carlos Guberman, admitió que el Ejecutivo “hubiera querido otra cosa”. La emergencia vence el 31 de diciembre, y el texto acordado contradice el ajuste del Presupuesto 2027. Cada mayoría que consigue el Gobierno sale de una concesión que el Ministerio de Economía no quería hacer.
Esa tensión atraviesa la mesa política, donde los Caputo quieren cerrar ya los acuerdos electorales con los gobernadores y los Menem prefieren esperar. Para eliminar las PASO, el oficialismo calcula que necesita entre diez y once de los catorce gobernadores que hoy lo acompañan. No los tiene, y el proyecto sigue trabado en el Senado. Crece la idea de pasar el tema a sesiones extraordinarias o de suspender las primarias solo para 2027. El PRO propone primarias optativas, y el gobierno de Axel Kicillof sostiene que la eliminación busca impedir que la oposición se organice frente a una reelección.
En las PASO se juega mucho más que un trámite electoral. Sin primarias, el peronismo tendría que dirimir sus candidaturas puertas adentro, con Cristina Kirchner, Kicillof y Sergio Massa en la misma mesa. Cristina, además, empieza el viernes 23 un juicio único por las causas Hotesur y Los Sauces ante el Tribunal Oral Federal 5. Al libertarismo le conviene un adversario obligado a ponerse de acuerdo en privado.
Los números explican el apuro. La última encuesta de la Universidad de San Andrés mide un 36 % de aprobación y un 60 % de desaprobación, estables desde hace un mes. La Libertad Avanza tiene el 26 % de la intención de voto, el peronismo el 24 % y los indecisos otro 26 %. Otro relevamiento muestra a Milei y Kicillof empatados en 31 puntos en primera vuelta y separados por uno en un eventual balotaje, dentro del margen de error y a un año de la elección.
El dato político de la semana está en otra fila de esa misma encuesta. La falta de trabajo preocupa al 39 % y los salarios bajos al 35 %. La inflación aparece séptima, con el 19 %. Durante dos años el Gobierno construyó su legitimidad sobre la baja de precios, y lo logró, con una inflación de septiembre del 1,9 %. Pero el empleo formal acumula catorce meses de caída y 370.343 asalariados registrados menos desde noviembre de 2023, y la industria usa el 58,5 % de su capacidad instalada. La agenda que el Gobierno domina dejó de ser la que más le preocupa a la sociedad.
Esa distancia se mide en cualquier vereda de Nueve de Julio. En el centro comercial la respuesta de los comerciantes es unánime. No hay un peso en la calle, y los locales pasan buena parte del día vacíos. Los precios se quedaron quietos y la gente también. El superávit energético, que superó los 9.000 millones de dólares entre enero y septiembre, sale de Vaca Muerta y no pasa por esos mostradores. Acá la conversación de esta semana trata de quién sigue empleado en diciembre.
La prognosis de Extra Digital es esta. El oficialismo puede seguir ganando votaciones con mayorías prestadas, mientras los gobernadores cobren cada voto por adelantado. Lo que ningún gobernador puede prestarle es la agenda. Si en los próximos seis meses el empleo no cambia de rumbo, la discusión sobre las PASO va a quedar como una pelea por el reglamento de una elección que se decide en los mostradores vacíos.





