Javier Milei despegó anoche rumbo a Estados Unidos por quinta vez en el año. Lo esperan una gala, dos premios a la libertad de empresa y una exposición ante la Cámara de Comercio norteamericana. Vuelve el viernes a la mañana. El problema es que la semana política se define el jueves, y el jueves el Presidente va a estar lejos.
Ese día la Cámara de Diputados fue convocada a una sesión especial para rechazar el DNU 70/2023, el decreto que en diciembre de 2023 modificó o derogó de una sola vez cientos de normas de la economía argentina. Para el oficialismo, esa desregulación es la base del orden económico que defiende; para sus críticos, un atajo que salteó al Congreso. El Senado ya lo rechazó en marzo de 2024. Si Diputados hace lo mismo, el decreto cae en forma definitiva, y esta vez sin posibilidad de veto, porque el rechazo de las dos cámaras no lo admite. Con él volverían las reglas anteriores sobre alquileres, prepagas, abastecimiento y tierras rurales.La oposición necesita 129 diputados sentados para abrir la sesión. A principios de mes le faltaban alrededor de catorce. El oficialismo trabaja para que ese número no aparezca, y la Mesa Política que encabezó Karina Milei este lunes tuvo un solo tema en la agenda. En la Casa Rosada saben que, si la sesión se abre, el resultado está casi escrito.
Afuera del recinto, el jueves también tendrá su propia votación. La quinta Marcha Federal Universitaria va a concentrarse frente al Congreso desde el mediodía, para reclamar que se cumpla la ley de financiamiento que el Gobierno vetó y que fallos judiciales le ordenan aplicar. A la columna universitaria se suman inquilinos, endeudados, organizaciones rurales y gremios estatales, con el paro nacional que convocó ATE. La convocatoria eligió la hora a propósito: la sesión empieza a las 14.
El Gobierno intenta llegar a ese día con la iniciativa propia. Para este miércoles preparó en Diputados el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, su respuesta al fallo de la Corte que convalidó la derogación de la ley de tierras. Y el martes empezó en comisión la discusión del Presupuesto 2027. Las tres piezas, la propiedad, el decreto y el presupuesto, necesitan los mismos votos.
Ahí está la clave de la semana. Los diputados que responden a los gobernadores son los que pueden dar o negar el quórum del jueves, y son también los que el Gobierno necesita para aprobar el Presupuesto y para eliminar las PASO. La Casa Rosada ya les puso condiciones: solo habrá acuerdos electorales con quienes manden a votar contra las primarias. Cada gobernador sabe, entonces, cuánto vale su firma. El jueves se va a ver a qué precio la ofrecen.
Las PASO son, además, el punto donde la pelea legislativa se cruza con la de 2027. El peronismo las defiende porque son la herramienta para ordenar su interna sin romperse, y Axel Kicillof lo dijo sin vueltas: quieren eliminarlas para que la oposición no se pueda organizar. Una encuesta difundida esta semana muestra a Milei y Kicillof en empate técnico en un eventual balotaje. Con ese tablero, cada regla electoral que se toque vale tanto como una banca.
Para Nueve de Julio la semana tiene dos lecturas propias. La primera es la tierra rural. En un partido agropecuario, que el DNU caiga o sobreviva define si vuelven o no los límites a la compra de campos por parte de extranjeros, y la ley de propiedad privada que se debate hoy toca el mismo nervio. La segunda son los jóvenes del distrito que estudian en Junín, en La Plata o en Buenos Aires, y que el jueves van a estar de un lado o del otro de la discusión universitaria.
La prognosis de esta trastienda es simple. Si el jueves hay quórum, el Gobierno pierde el decreto y, sobre todo, pierde el relato de que controla el Congreso. Si no lo hay, gana por ausencia, pero paga en el Presupuesto y en las PASO el precio de cada diputado que se quedó en su casa. En cualquiera de los dos casos, el Presidente se va a enterar en Washington, entre un premio y otro.





