La higuera del abuelo

(por Monica Gomez) 

Esta es una gran temporada para las frutas, varían en madures y las más ricas se encuentran en su punto. Gracias al calor del sol cada árbol da su fruto. Quien tiene la dicha de tener uno en su hogar sabe que no hay fruto más delicioso que el de su propio árbol. Pigüe me ha enseñado que es tierra fértil por donde se lo mire. Los ciruelos, cerezas y higos fueron los grandes descubrimientos, ya que el color que aportan a las calles son el tinte ideal para la ciudad.

Aprendí a amar a los árboles frutales, a apreciar los tiempos de la naturaleza y de apoco a conocer las maravillas que nos da la tierra. Siempre activa y en movimiento. Dándonos el fruto justo. Sabios aquellos que vinieron a trabajar la tierra que dieron rienda suelta a la producción hogareña de las plantaciones frutales. La mayoría inmigrantes todos coinciden en una en especial, el higo.

Esos abuelos provenientes de la guerra trabajaban con sus manos en producciones chicas para el sustento de la familia. Todo lo que se producía  se consumía y lo que se sobraba se hacía conserva. Esta idea es la que hoy tomo Julia, ella prepara los dulces artesanales con la fruta de la planta de su abuelo, siguiendo con su historia de la misma forma que su ante pasado, recurre a la higuera como materia prima, sabiendo de donde provienen la fruta y con la certeza de que es el mismo árbol que genero el alimento de sus generaciones pasadas, de forma orgánica y natural. Como lo brinda elambiente.

Esta producción es ínfima, la higuera de un huerto abastece a la familia que lo riega, a otras que son vecinas y cuando la conserva esta lista brinda el sabor de ese fruto por más tiempo. Las conservas son la mejor forma de prolongar la existencia del cultivo en los hogares. Yo probé el dulce que elabora  Julia y ese acento de hogareño, está presente. 

El higo está en su período, es un producto noble de producción extensa alterando en las diferentes variedades. Se puede  trabajar con frutos que se diferencian por el tamaño, son de diferentes colores y sabores y además tienen diferentes fechas de maduración. Esto  permite escalonar la cosecha, que se inicia en noviembre y finaliza en junio de cada año.

Es un cultivo adaptable a los distintos climas, ya que podemos encontrar en  zonas diversas. En la zona de Tucumán, Rosario, Catamarca, Buenos Aires y hasta en Mendosa. Esas son muchas de las zonas que conozco que tienen plantaciones de higos como producción para el mercado.Cada uno ofrece un  producto de calidad único, son numerosos  los lugares de afluencias, pero no es tanto el consumo interno.

 En el caso de las Producción de higos orgánicos, el no uso de productos de síntesis química ni organismos genéticamente modificados facilita que la fruta conserve su frescura y sabor.  Ese mismo se traslada a los productos que como el vinagre orgánico de higos, y el acettoorgánico balsámico de higos, elaborados a partir de la fermentación del fruto bien maduro sin la incorporación de ningún otro ingrediente. Se los deja macerar en diferentes barricas y al cabo de varios años se obtiene ese delicado sabor, ideal para saborizar y perfumar cualquier tipo de alimento.

Los higos están listos y las conservas de dulces artesanales ya están en los diferentes mercados. Hoy aprendo de eso y con el dulce que preparó Julia realicé unas facturas para la tarde.

Facturas con dulce de Higos

Necesito:

  • 650 gr de harina 0000
  • 1 pisca de sal
  • 50 gr. De azúcar
  • 15 gr. De levadura seca
  • 2 huevos
  • 200 cc. De leche
  • De manteca
  • Esencia de vainilla y ralladura de limón
  • Dulce de higo
  • Azúcar impalpable

Preparación:

                En un bowl aparte poner el azúcar, la leche tibia y mezclar hasta disolver los granos de azúcar, cuando este tibia incorporar la levadura, junto con la esencia. Colocar la pisca de sal a la harina, hacer un hueco en el centro y agregar los 2 huevos y la mezcla de la leche. Formar un bollo, lograr una masa rectangular y  agregarle la manteca pomada. Amasar y formar una masa tersa y de aroma fuerte. Dejar leudar por 30 minutos y luego desgasificar la masa y cortar en porciones de 30 gr. Cada uno. Estíralos con las manos y colocale un poco del dulce de higo en el centro, cerrar los costados y enrollas la masa quedando el dulce atrapado. Llevar  a la placa. Dejar que leude al doble y después cocinar en horno a 180° por 20 minutos. Al salir espolvorear con azúcar impalpable y disfrutar con un rico café.