El comienzo del ciclo lectivo en la provincia de Buenos Aires enfrenta un escenario de incertidumbre tras el anuncio de una medida de fuerza por parte de la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB). El gremio, uno de los más importantes del sector, ha convocado a un paro de 24 horas para el próximo 2 de marzo, fecha prevista para el regreso de miles de alumnos a las aulas. La decisión surge tras un profundo desacuerdo en las negociaciones paritarias con la administración de Axel Kicillof.
El conflicto escaló luego de que un congreso extraordinario de la FEB rechazara de manera unánime la última oferta salarial presentada por el Gobierno provincial. Los representantes gremiales calificaron la propuesta como «insuficiente», argumentando que los incrementos ofrecidos no logran compensar la pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación actual. Fuentes sindicales indicaron que el descontento no solo radica en las cifras finales, sino también en la falta de respuesta a reclamos históricos sobre las condiciones laborales y la infraestructura escolar.
Desde el Poder Ejecutivo provincial han defendido la propuesta, señalando que se han realizado esfuerzos financieros significativos en un contexto económico complejo a nivel nacional. Sin embargo, la postura de la FEB marca una diferencia sustancial con otros sindicatos del Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB), lo que podría fragmentar el impacto de la protesta en las escuelas de los 135 municipios de la provincia.
La resolución del gremio deja abierta una ventana de negociación contrarreloj. Los delegados han otorgado facultades al consejo directivo para evaluar los pasos a seguir en caso de que surja una nueva convocatoria oficial en los próximos días. Mientras tanto, la comunidad educativa permanece a la expectativa de un posible acuerdo que evite la paralización del servicio educativo en el inicio formal del año escolar.





