La columna vertebral en el deportista

(por Prof. Fernando “Cocó” Maineri) 

Como su nombre lo indica, hace una verdadera función de columna soportando gran parte del peso del cuerpo y manteniéndonos en posición vertical. Tiene la importante función de proporcionar estabilidad y movimiento al mismo tiempo.
Constituida por 24 vertebras, 7 cervicales, 12 dorsales, y 5 lumbares, separadas por 23 discos intervertebrales, le proporciona al cuerpo una estructura biomecánica compleja de anclaje para la cintura escapular y pélvica.
Además de su función de soporte, la columna alberga en su interior a la medula espinal, verdadero canal de comunicación entre el cerebro y el resto de áreas del cuerpo.
La columna está diseñada para moverse, por esa una de las formas de evitar alteraciones es proporcionarle movimiento y cargas. Las situaciones estáticas prolongadas y la vida sedentaria, a largo plazo provocan alteraciones en esta estructura, mientras que por el contrario la actividad física le proporciona los estímulos necesarios para preservar la salud articular.
La forma de la columna presenta unas curvas naturales que le permiten soportar cargas diez veces superiores a las que serían posibles si esta estructura fuera totalmente recta, por tanto, la curvatura cifótica hacia afuera (joroba) y las dos lordosis (curva cervical y lumbar, las dos hacia adentro), son necesarias para poder soportar cargas axiales como las que se producen en las sentadillas y saltos.
Las vértebras que forman la zona cervical tienen un cuerpo vertebral mucho más pequeño que las dorsales y lumbares pues no tienen que soportar grandes cargas. Sin embargo, tienen mayor movilidad articular.
Las vértebras lumbares presentan un cuerpo mucho más voluminoso y compacto para poder soportar el peso del tren superior y multitud de fuerzas que recaen sobre esta zona.
El disco intervertebral llega a alcanzar hasta un tercio del volumen de la vértebra. Como contraposición, la zona lumbar tiene menor movilidad.
En el deporte la columna vertebral, junto a los musculos profundos del tronco, representa el núcleo de transmisión de fuerzas, tiene la importante función de servir de punto de apoyo para transmitir fuerzas de lanzamientos y golpeos.
Una alteración muy habitual en el mundo del deporte es la hernia discal. Cuando los anillos fibrosos del disco intervertebral están dañados, el núcleo pulposo sale proyectado hacia atrás en un movimiento de flexión ventral, la raíz nerviosa puede verse presionada por la salida del disco y aparece el dolor.
Con el paso de los años se pierde masa ósea, los cuerpos vertebrales son una de las estructuras más afectadas. Aparece un acuñamiento vertebral y como consecuencia una disminución de la talla y alteraciones de la columna.
La prevención es la mejor solución, se recomienda la práctica deportiva con ejercicios de presión, tracción y torsión para evitar el avance rápido de la osteoporosis.
En nuestro sistema de entrenamiento trabajos el cuerpo humano en 4 pilares, los que dominan todos los movimientos en el espacio, rango, palancas y apoyos.
Pilar 1 locomoción, pilar 2 cambios de nivel, pilar 3 empujes y tracción y pilar 4 rotaciones.
Nuestro cuerpo está diseñado para moverse y ROTAR!!!!
La mayoría de todos nuestros movimientos se dirigen diagonalmente y con rotaciones. Aceleraciones y desaceleraciones, el tema radica en la forma que aplicamos los ejercicios para ensamblarlos, hacerlos en un plan y continuar con un sistema de trabajo.
Cualquier ejercicio aplicado individualmente, aislado, sin progresión, y sin evaluar la necesidad de la persona no es entrenar.
Debemos prevenir cualquier tipo de lesión y enfermedad con actividad física, pero no con cualquier ejercicio.
Antes de iniciar cualquier tipo de actividad física, sería necesario un control y apto físico médico.
Y como mínimo una vez al año repetirlo.