En blanco

Una discusión cromática entre la realidad en todas sus etapas y el síndrome de una hoja o plantilla digital en ese color. Pinceladas con déjà vu.

(Por Juan Manuel Jara)

Al nuevo año se lo espera de punta en blanco. Así lo dictamina esa costumbre no homogeneizada que dice que ese color es el de la pureza. Otros expertos cromáticos lo consideran el color perfecto por ser la suma de todos los otros. Explicación técnica en suspenso, nosotros, los periodistas, y también los escritores, luchamos muchas veces con el síndrome de la hoja en blanco que, claramente, no es nuestra manera de sumarnos a esa costumbre de cambio de calendario. La hoja en blanco es la imperfección de la escritura.
Ya recorridos los primeros días del 2020, el resto serán como hojas en blanco que deberemos transitar para que allí se escriba la novela del año. Salvo por la época estival, donde para muchos es tiempo de vacaciones, el cambio de año implica tan solo reemplazar un calendario por otro. Y en los hechos nos toca transitar una vez más (y van…) situaciones conocidas, suerte de déjà vu, pero con protagonistas invertidos. Parece que estuviésemos protagonizando una de esas películas sobre personas atascadas en un loop temporal al estilo de “El día de la marmota”, genial filme donde Bill Murray despertaba una y otra vez en el mismo día.
Ajuste, la palabra siempre presente en todo gobierno. Eterno, podría agregársele. El País y la provincia de Buenos Aires están en rojo. No de ahora, desde casi siempre. Por las pésimas administraciones sucesivas de décadas varias. El nuevo gobierno, especialmente el provincial, para no ser menos que sus antecesores, plantea de entrada un ajuste, también conocido como tarifazo o impuestazo, pero “solidario”, lo cual le agrega una pátina de pseudo obligación moral y cívica cuasi heroica. Verso. Una vez más, al rojo de las cuentas públicas se lo ajusta por el hilo más delgado, o sea, el ciudadano. Cuyo bolsillo, cual Titanic, ya está con un flor de agujero que lo condena al fondo. Bueno, no es la metáfora más feliz pero si quizás la que pinte mejor la realidad: el ajuste es para que el Fondo Monetario Internacional siga largando plata. Cosa que va a hacer cuando vea resultados. Con la alarma del naufragio sonando en cubierta, los primeros en saltar a los botes salvavidas parecen ser los políticos, porque nunca se ofrecen para ajustarse ellos, salvo sus dietas en el caso de los legisladores y siempre es para arriba. Asesores de asesores, ñoquis como si fuesen 29 todos los días del mes, legisladores con más plantel que el Real Madrid. Lo de siempre. Y una pregunta: ¿qué sentido tiene un poder legislativo bicameral en la provincia?
El nuevo gobierno, en especial el de la provincia de Buenos Aires, busca a todas luces aprobar una ley impositiva que ya trajo refunfuneos varios. Hablan de “tierra arrasada” en relación a lo que dejó la administración Vidal. Es cierto que los cuatro años de “Heidi” no quedarán en los anales de las administraciones públicas (y por algo perdió las elecciones). La delicadísima situación de IOMA es tan solo una muestra, donde según empleados de planta permanente, el desastre financiero viene de años, acrecentado en la administración Scioli y también, sí también, en la de Maru.
Pero también es justo decir que antes de Vidal la provincia estuvo casi treinta años en manos peronistas, en cualquiera de sus vertientes de moda en cada momento. Así que la tierra bonaerense viene siendo arrasada desde hace décadas. Y cada gobernador hizo su cuota parte. Todos. Escuchar a Axel K hablar como si fuese la primera vez que el peronismo accede al gobierno tanto nacional y provincial habla de un cinismo intenso y una tomada de pelo al ciudadano.

Les queda poco tiempo a los animales. ¿Perdón? Tranquilos, no es lo que están pensando. Van a sacar los animales autóctonos que la administración Macri introdujo en los billetes de nuestra moneda. La era Alberto quiere cambiarlos por próceres o figuras a definir. Una muestra evidente de por qué estamos como estamos.
A ver: ¿y si invertimos la ecuación y antes de pensar en cambiar la decoración de nuestros billetes se preocupan porque tengan valor?
Nuestra moneda cada día vale menos. Varias devaluaciones tuvo, con CFK, con Macri y su futuro con Alberto no está asegurado. El dólar rige nuestras vidas. Hay tantas variaciones casi como versiones de “Let it be”. El oficial, el blue, el CCL, el turista, el futuro… pero la preocupación es sacar a los animales, que no cumplieron los cuatro años y ya los jubilan, y volverán los seres humanos. Pongan a Isidoro Cañones en el de mil, a Tinelli en el de diez, a Darth Vader en el de quinientos, no se olviden de incluir a una mujer por el cupo femenino, el resultado seguirá siendo el mismo si no se toman medidas para que el peso recupere su valor.
Y otra gran pregunta para seguir llenando esta hoja en blanco… ¿durará el tándem CFK- Alberto F? Parecen lo mismo, pero no lo son. Ya una vez AF dio las hurras. Pero esta vez es el presidente. Algo, simplemente para tener en la libreta de apuntes y seguir a diario.
En blanco están estos cuatro años para la segunda vuelta de la administración Barroso. El desafío y quizás la incógnita será ver que es lo que va a hacer. Puede hacer “la plancha” confiado en los votos sacados y en una oposición que aun no logró consolidar una figura con peso político propio que se plante como “El opositor”. O adelantarse a esa posible aparición, cambiar algunas caras (de las de primera línea) en este segundo mandato, y empezar a asegurarle el camino a otra figura interna que suceda a Barroso, que no puede ir por un tercer mandato. Esa será, si ya no es, la disputa interna del oficialismo.
Una vez más, el síndrome de la hoja en blanco fue superado. Con el transcurrir de los días, las hojas en blanco del nuevo año empezarán a definir el color del futuro que, a priori, es por lo menos gris.