El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires promulgó formalmente la Ley 15.657, una reforma al Código de Tránsito provincial que pone fin a la tradicional regla de preferencia de paso absoluta para quien circula por la derecha cede ante las vías de mayor jerarquía, como avenidas, rutas y autopistas. La enmienda incorpora el artículo 28 a la Ley 13.927 de Tránsito. Con este cambio, todo conductor que ingrese o pretenda atravesar una arteria principal desde una calle secundaria deberá detener su marcha y ceder el paso, sin importar la dirección por la que se aproxime.
El fin de un choque de criterios en los tribunales
Desde la sanción del Código de Tránsito bonaerense en 2009, la legislación provincial arrastraba una omisión sobre la jerarquía entre avenidas y calles comunes. Aunque las arterias principales permitían velocidades máximas de 60 km/h frente a los 40 km/h de las vías secundarias, la ley no exceptuaba a las avenidas de la histórica regla de la mano derecha. Esta incoherencia provocó durante más de una década resoluciones encontradas en el ámbito judicial. Fallos de la Suprema Corte de Justicia bonaerense llegaron a otorgar la prioridad a automovilistas que cruzaban por la derecha desde una calle menor, obligando teóricamente a quienes transitaban a 60 km/h por una avenida a frenar a cero en cada bocacalle sin semáforo. Especialistas en seguridad vial y juristas señalaban de forma recurrente que esta situación creaba un elevado riesgo de choque y una marcada inseguridad jurídica al momento de determinar responsabilidades en siniestros viales.
La iniciativa legislativa, impulsada en la Cámara de Diputados provincial por la legisladora Silvina Vaccarezza (UCR-Cambio Federal), fue aprobada por unanimidad en ambas cámaras antes de su promulgación por el Poder Ejecutivo. La diputada argumentó que la reforma no solo aporta claridad normativa, sino que reordena costumbres de manejo que ya se aplicaban de forma intuitiva entre los automovilistas. Además, la enmienda iguala el criterio de circulación de la provincia con el ordenamiento vigente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La jerarquía vial y las nuevas excepciones
Si bien la «mano derecha» continúa operando como norma residual general en intersecciones de igual jerarquía que carezcan de semáforos o señalización, el nuevo articulado establece una escala jerárquica de excepciones:
Vías preferenciales: Tienen prioridad absoluta los vehículos que circulan por autopistas, semiautopistas, rutas, carreteras y avenidas frente a quienes provengan de arterias de menor rango.
Vehículos de emergencia y transporte guiado: Conservan la preferencia de paso los convoyes ferroviarios y los vehículos de urgencia —como ambulancias, patrulleros o autobombas— en cumplimiento de sus funciones y con las señales sonoras y luminosas activadas.
Prioridad peatonal: Los peatones que cruzan legalmente por la senda peatonal o zonas habilitadas mantienen la precedencia sobre cualquier vehículo motorizado.
Rotondas y firmes sin pavimentar: Se mantiene la obligatoriedad de ceder el paso a quienes ya se encuentran circulando dentro de una rotonda, así como la prioridad de los vehículos que avanzan por un camino pavimentado sobre aquellos que ingresan desde una calle de tierra.
Giro y pérdida de preferencia: Pierde la prioridad todo vehículo que realice un giro para ingresar a una arteria transversal, así como aquel conductor que detenga por completo su marcha antes de la encrucijada frente a otro que llega en movimiento.
Congestión y zonas rurales: En cruces atascados con filas de tránsito en ambas vías, el paso debe alternarse a razón de un vehículo por turno. En tramos rurales, los ciclistas, jinetes y peatones deben ceder la marcha al tránsito vehicular, salvo indicación en contrario; mientras que en cuestas estrechas le corresponde retroceder al vehículo que va en descenso, salvo que arrastre un remolque.
Autoridades provinciales y especialistas coinciden en que la implementación efectiva del nuevo articulado requerirá una campaña intensiva de señalización vial e información pública, con el objetivo de adecuar los hábitos de los conductores y reducir la siniestralidad en los cruces urbanos.





