Bahía Blanca: La mitad de los policías en actividad son mujeres

Hoy las mujeres son una realidad en la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Y particularmente en Bahía Blanca, donde el cupo femenino representa la mitad de toda la dotación, porcentaje que es superior a la media provincial, donde de los 93 mil uniformados, casi el 58% son hombres.

Durante la gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal bajó el ingreso de mujeres en las escuelas de formación, aunque la presencia femenina en la policía bonaerense mantiene un crecimiento sostenido desde los últimos 15 años.

El comisario Claudio Petrizán, titular de la Jefatura Departamental Bahía Blanca, confirmó esta tendencia al asegurar que “antes había mucho menos mujeres porque estudiaban en La Plata y era más difícil que pudieran viajar. Con la apertura de una escuela de cadetes en la zona, ya sea nuestra ciudad, Mar del Plata u Olavarría, se hizo más accesible para quienes tienen familia o hijos. También antes uno se internaba todo el año en la escuela, cuando hoy podés salir los viernes”.

Desde hace dos años la escuela descentralizada local, por decisión del Ministerio de Seguridad, toma solo hombres. Las mujeres deben viajar a Olavarría -el destino más cercano- para poder cursar, aunque una vez que egresan son redistribuidas en nuestra región.

Esa medida incidió claramente en el ingreso de cadetes en 2018 y el corriente año, con un 77% de hombres y un 23% de mujeres, según confirmaron desde el área de Prensa del ministerio que conduce Cristian Ritondo.

De todas maneras, en actividad existe una virtual paridad de género.

En toda la Departamental (Bahía Blanca, Coronel Rosales, Monte Hermoso, Patagones, Villarino y Tornquist), la fuerza reúne 852 hombres y 756 mujeres. Se nota más esa “igualdad” en el distrito de Bahía, donde de los 925 uniformados, 475 son hombres y 450 mujeres.

Y ni hablar de la situación en Punta Alta, donde la representación masculina es minoría, ya que de 200 policías, 119 son mujeres.

“La fuerza se fue aggiornando”

Si hablamos de presencia femenina pionera en nuestra región, la comisaria bahiense Liliana Beatriz Pineda -quien desde hace algunos meses pasó a retiro- es palabra autorizada, no solo porque condujo la DDI sino porque llegó a uno de los cargos jerárquicos más importantes de la institución, como la Superintendencia de Políticas de Género.

¿Por qué hay más mujeres en la policía?, se le preguntó.

“Es una sumatoria de cosas, porque el hecho económico puede llegar a ser una de los más fuertes, ya que entrar en la policía no es fácil, pero ante la falta de oferta laboral, es una alternativa para ingresar con título secundario, que te da la oportunidad de hacer tus estudios terciarios, ya que contás con la posibilidad de ir a la universidad, algo que cuando ingresé yo no podíamos”, abrió.

“Con el tiempo todo esto hizo que la fuerza se fuera aggiornando a la sociedad, porque se dieron cuenta de que era la única forma de estar a la altura de lo que la sociedad requería”, sostuvo.

Pineda contó que “dentro de nuestra actividad laboral, nos dan horarios para ir a estudiar o a rendir exámenes. Algo que con otro trabajo se dificulta. Hoy la Policía cuenta con muchos efectivos con un título profesional, como abogado, trabajador social y psicólogo, entro otros. Esto sorprende gratamente, porque la gente no conoce esta situación”.

Por otro lado, dijo que antes las mujeres que entraban en la institución debían ser solteras y sin hijos y esa situación cambió hace varios años.

“Dentro de la fuerza, hoy por hoy, se trabaja de la misma forma siendo hombre o mujer. Algo que cambió hace varios años, porque en mi época no podíamos trabajar 12 horas seguidas, ni de noche o subir a un móvil”, comparó.

“Hoy, por ejemplo, la mayoría de los móviles son manejados por chicas. Incluso hoy también se llega a la misma jerarquía, cuando tiempo atrás solamente podíamos llegar a comisario inspector. Por eso es que nunca soñé haber llegado a general, la última jerarquía, a la cual tuve la satisfacción de acceder”, dijo.

También cambió la manera de entrenar. “Antes las mujeres trabajaban con las mujeres y los chicos por su lado, cuando hoy ya entrenan todos juntos”.

Finalmente, sobre el cambio de política de los últimos dos años, especuló que “se buscó que ingresen más hombres para mejorar los porcentajes”.

En este sentido, desde el ministerio platense comentaron que la mayor presencia masculina en las escuelas también tiene que ver con la reformulación operativa, con más personal masculino en los sectores “calientes” del conurbano.

Un repaso por la historia cercana

Hace 15 años, cuando era prácticamente una rareza la presencia de mujeres policías en cargos jerárquicos en nuestra ciudad, el entonces comisario Orlando Ramírez destacó a dos de ellas, las comisarios Teresa Arregui y Beatriz Scazzola, quienes quedaron al frente de la secretaría departamental y la jefatura comunal de Villarino, respectivamente.

Más adelante en el tiempo, el comisario Gustavo Maldonado -hasta hace poco tiempo jefe de la Superintendencia Interior Sur- designó, también como secretaria departamental, a la comisario Gabriela Durán, actual directora de la escuela descentralizada de cadetes de Bahía Blanca. Su lugar en la secretaría lo ocupó otra mujer policía, Ana Carrasco.

En el mismo periodo, Maldonado nombró a la primera y única mujer a cargo de un Grupo de Apoyo Departamental (GAD) -que funciona como fuerza de choque en la policía- la comisario Jorgelina Ríos, quien actualmente es secretaria de Petrizán en la Departamental y también puso en funciones a Viviana Ñancucheo como secretaria de la superintendencia de Seguridad Interior Sur.

Otro “logro” de Bahía fue contar, en 2017, con la comisario Pineda como la primera jefa de una DDI, antes de escalar hasta la superintendencia de Políticas de Género.

De todas maneras, el cuadro jerárquico en nuestro ámbito sigue dominado claramente por hombres, donde no solo conducen la Superintendencia Región Interior Sur, la Departamental y la Distrital, sino también 7 de las 8 comisarías. La única que tiene jefa femenina es, justamente, la comisaría de la Mujer y la Familia, a cargo de la comisario Valeria Rastel.

Lo mismo sucede con la estructura central, con asiento en La Plata: de los 22 cargos jerárquicos existentes -incluyendo al jefe de la fuerza, comisario general Fabián Perroni y 20 superintendencias- apenas 3 están al mando de mujeres.

Se trata de las superintendencias de Policía Científica, con la comisario general profesora Cristina Raverta; de Políticas de Género (sucesora de Pineda, comisario general Liliana Colombo) y de Región Interior Centro (comisario general Sandra Elizabeth Roncallo).

Para entrar en la escuela

Los hombres y las mujeres que quieren formar parte de la policía provincial en el periodo 2020 tienen plazo de inscripción en las distintas escuelas de formación hasta el 31 de diciembre próximo.

Necesitan ser argentinos nativos, naturalizados o por opción, tener entre 18 y 25 años (cumplidos al 1 de marzo próximo), haber finalizado los estudios secundarios, poseer aptitudes psicofísicas y condiciones de moralidad y buenas costumbres, entre otras.

El curso de formación policial es una carrera de nivel superior no universitario, que tiene una duración de 9 meses y un regimen de internado de lunes a viernes, con francos desde el viernes hasta el domingo a la noche.

Los estudiantes, durante ese tiempo, cuentan con un “haber mensual o beca” y la cobertura de la obra social IOMA.

Se reciben con el título de Auxiliares de Técnico Superior en Seguridad Pública y la jerarquía de oficiales de policía.

El 25% de los mejores promedios tienen la posibilidad de continuar la capacitación un año más y obtener la Tecnicatura Superior en Seguridad Pública, como oficiales subayudantes.

Más detalles se pueden recabar en www.mseg.gba.gov.ar/…/ingr…/convocatoria_ingresopolicia.html o a través del mail consultasingreso@mseg.gba.gov.ar.

Qué es y cómo funciona el Centro de Entrenamiento

Teniendo en cuenta que la policía cuenta con casi la misma cantidad de mujeres que de hombres en actividad, el Centro de Entrenamiento de Bahía Blanca no discrimina por género a la hora de desarrollar las tareas de capacitación.

El plantel del Centro de Entrenamiento es conducido por el comisario Fernando Vera y está conformado por dos instructores por área y 4 administrativos. Se entrena a 3.500 efectivos por año (800 más que en 2017), con un promedio de 150 uniformados por semana.

Las capacitaciones son obligatorias, anuales y son llevadas adelante por especialistas en cada uno de los ítems que deben aprobarse para superar el entrenamiento.

Los módulos fueron variando con el correr de los años. Se sumó, por ejemplo, el de violencia de género.

En ese caso se dio un cambio muy fuerte en 2018, a partir de una resolución ministerial.

“Todo efectivo policial debe saber cómo resolver un inconveniente de esta índole y más teniendo en cuenta que cada vez hay más casos de violencia familiar”, explicó una fuente.

Por otro lado “hay más conciencia en el mantenimiento de la pistola reglamentaria, teniendo en cuenta que realizan el entrenamiento con su propia arma. Más allá del curso, los efectivos vienen a practicar y se interesan en mejorar sus falencias”, agregó.

Teórico y práctico

Los cursos cuentan con dos módulos: el primero incluye operaciones policiales, tiro, educación física, margo legal y bioseguridad.

Cada una de esas áreas son ejercitadas durante 2 días de 10 horas cada uno. Los efectivos que aprueban el primer módulo pasan al segundo, que se realiza durante el último semestre del año.

El módulo final es una evaluación integradora, que también demanda 2 días semanales de 10 horas. En este caso el efectivo pasa por todas las áreas con diversas ejercitaciones que tiene que resolver. No es de capacitación sino de evaluación.

“Los reprobados van a un recuperatorio, con una previa capacitación. Si salís mal en el recuperatorio, debés responder a una junta evaluadora en La Plata. Si volvés a reprobar, te sacan el arma y pasás a cumplir Tareas No Operativas (TNO)”, explicó otro vocero.

La parte teórica práctica se realiza en el complejo de Undiano y Chile, mientras que en la cava de la ruta 3, kilómetro 668, se desarrolla la práctica de tiro con pistolas y escopetas.

Un informante también destacó una mejoría en el aspecto físico. Los policías cambiaron su conciencia sobre cómo cuidarse y preservarse.

“Muchos de los que no hacían deportes notaban en las capacitaciones su mal estado, pero cuando comenzó a ser evaluativo impactaba directamente en su trabajo. Se tomó conciencia de lo importante que es llevar una vida saludable. Se habla mucho al respecto dentro de las horas de capacitación”, cerró.