2 Mar 2026
27.8 C
Nueve de Julio

El poder que disciplina: cuando el miedo reemplaza al argumento

 Por Javier J. Pappalardo

En política hay dos fuerzas que nunca desaparecen: la voluntad y el miedo. No son nuevas. No pertenecen a un gobierno en particular. Pero hay momentos en que ambas se vuelven protagonistas excluyentes y moldean el clima público con una intensidad que deja poco espacio para los matices. En los últimos días, ese fenómeno quedó expuesto con nitidez.
En su discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, el presidente Javier Milei volvió a recurrir a una estrategia que ya forma parte de su identidad política: la confrontación directa, sin mediaciones, incluso contra sectores que hasta hace poco formaban parte del núcleo empresario que respaldó su programa económico. Paolo Rocca, Javier Madanes Quintanilla y Roberto Méndez fueron públicamente descalificados y tildados de “delincuentes” sin que mediara denuncia judicial ni prueba pública que sustentara la acusación. Más significativo que el ataque fue el silencio posterior.

Ni los empresarios señalados, ni las cámaras que los agrupan, ni los principales referentes del establishment respondieron con firmeza institucional. Ese silencio no es casual. Es político. Y revela algo más profundo: el desplazamiento del poder económico como factor de presión frente a un poder presidencial que ha decidido ejercer la autoridad sin contemplaciones.
El miedo tiene una ventaja sobre el amor político: es más estable. No necesita adhesión emocional, sino percepción de riesgo. Cuando el poder insinúa que puede usar el aparato estatal —fisco, regulación, exposición pública, presión mediática— para disciplinar, el mensaje no requiere explicaciones adicionales. No hace falta detallar la amenaza. Basta sugerirla. El problema no es la firmeza. Tampoco la decisión política. Todo gobierno necesita voluntad para gobernar. Lo que está en discusión es el método. Cuando el argumento es reemplazado por la intimidación simbólica, el debate público se empobrece.
La voluntad presidencial ha demostrado eficacia. Sin estructura partidaria tradicional, sin cuadros territoriales propios y en un contexto económico complejo —recesión prolongada, caída del consumo, aumento de la morosidad y cierre de empresas— el oficialismo logró sostener gobernabilidad y avanzar con reformas estructurales controvertidas. Esa capacidad no puede desconocerse. Pero hay un límite que toda voluntad encuentra: la realidad.
La voluntad puede disciplinar actores, condicionar silencios y neutralizar resistencias. Puede incluso transformar el equilibrio de fuerzas. Lo que no puede hacer indefinidamente es sustituir resultados concretos. Cuando empresarios callan ante una imputación pública grave, no necesariamente adhieren. A veces calculan. O temen. El temor puede generar quietud, pero no consenso genuino. Y la política que se apoya exclusivamente en el temor termina generando un fenómeno inverso: la acumulación silenciosa de resentimiento.
El riesgo para cualquier liderazgo fuerte no es la crítica abierta, sino el silencio cargado de incomodidad. La historia política argentina es pródiga en ejemplos donde el miedo sostuvo coyunturas, pero no consolidó proyectos. La voluntad individual puede imponerse durante un tiempo. Puede construir una narrativa poderosa. Puede incluso redefinir alianzas. Pero siempre enfrenta dos límites: la eficacia económica y la percepción social. Si la realidad material no acompaña, el miedo deja de ser herramienta y se convierte en detonante. No hay actor más imprevisible que aquel que, habiendo temido durante demasiado tiempo, decide que ya no tiene nada que perder. Ese es el punto en el que la voluntad deja de gobernar y empieza a desgastarse.

La pregunta no es si el Presidente tiene voluntad. La tiene. La pregunta es si el país podrá transformar esa voluntad en resultados sostenibles, sin que el miedo se convierta en el principal lenguaje del poder. Porque cuando el miedo reemplaza al argumento, la política se vuelve eficaz en el corto plazo, pero frágil en el largo. Y el largo plazo, tarde o temprano, siempre llega.

Últimas noticias

PBA: Kicillof abrió sesiones confrontando con Nación

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, abrió las sesiones ordinarias con un tono de confrontación...

Noticias relacionadas