Trayectorias de década, tiradas por la borda a cambio de convertirse en virales. Lamentable.
Por Guillermo Rocca
Cada uno forma su opinión en base a lo que ve, escucha, lee o investiga. Esto significa que quienes estamos detrás de una cámara, un micrófono o un teclado, debemos tener la mayor cantidad de datos, de fuentes confiables, para analizarlos y opinar e informar con la verdad, o lo más cercano a ella. Porque el mayor patrimonio que tiene un periodista o un comunicador es su credibilidad.
Desde que Franco se transformó en piloto de Williams en 2024, fue creciendo el interés del público en su trabajo. Conforme crecía la popularidad de Colapinto, empezaba a “incomodar” al negocio del automovilismo argentino. El público que empezó a seguir a la Fórmula 1 no era solo de amantes del automovilismo, muchos se sentaban por primera vez a ver una competencia de autos de carrera. Esta expansión de espectadores también generó que las empresas invirtieran en publicidad en estas transmisiones.
Ante la demanda de información, los principales medios argentinos comenzaron a replicar noticias que se generaban en medios europeos, principalmente de Gran Bretaña y Alemania, que poca simpatía o objetividad tienen con los pilotos de habla hispana. Pero era más fácil copiar y pegar que recabar datos, investigar y analizar. En síntesis, era más fácil copiar y pegar que HACER PERIODISMO.
Y no tardaron en aparecer periodistas reconocidos, algunos con prestigiosas trayectorias, opinado con base sin sustento en el análisis de los datos reales, creyendo que el automovilismo es lo mismo que el boxeo o el fútbol. Grosero error.
Por ejemplo, Horacio Pagani, con más de 50 años de trayectoria como periodista deportivo especializado en fútbol y box, en Radio Mitre expresó “Colapinto no demostró nada, sale siempre último” y remató “es puro humo, un invento del periodismo”. Es probable que, dada su apretada agenda laboral, no tenga tiempo de analizar datos para opinar con fundamentos. Pero en ese caso, hay periodistas que si lo hacen, como es el caso de David Perogil (la fórmula de David Perogil) o Programa Piloto (youtube). Entrando a sus redes podrían encontrar un análisis de media hora, que le permitiría tener argumentos reales y serios.
Algo similar ocurrió con “Toti” Pasman en Radio La Red. “Basta de Colapinto. Sale siempre último”, expresó el reconocido periodista deportivo. Pero Pasman se especializa en tener que pedir disculpas, como a Diego Maradona, Lionel Messi o Ángel Di María, por citar los casos más recordados. Jorge Pizarro se desgarra las vestiduras porque la empresa YPF, entre todas las publicidades que realiza, se encuentra Franco Colapinto. Que parece ser el único responsable de los aumentos de combustible en Argentina. Ah, cabe recordar, que 49% de la empresa petrolera, es privada, no del estatal.
Otro que también consiguió notoriedad hablando Colapinto, fue el periodista de ESPN y ElTrece, Ignacio “Nacho” Rivarola. En este caso manifestó que “Colapinto pidió que ‘bajaran’ de algunos eventos a Nico Varrone (piloto argentino de Fórmula 2 y amigo de Franco)”. ¿Qué piloto de Fórmula 1 puede tener esa influencia en TODOS los equipos, y directivos de la máxima categoría del mundo? ¿uno que aún no ha tenido un año completo en la categoría?. No resiste el más mínimo análisis, una vergüenza tratándose de un periodista deportivo de una de las cadenas deportivas que tiene los derechos de transmisión de la categoría.
Y el último, hasta el momento, fue Esteban Mirol. Otro periodista de dilatada trayectoria. En este caso, hizo una comparación sin sentido ni paralelismo. Comparó el supuesto sueldo de Colapinto con lo que gana un médico en Argentina. La misma relación que puede tener el dulce de leche y los fideos con tuco. Primero, el listado de sueldo de los pilotos de Fórmula 1 que se publicó es estimado. El salario al piloto argentino su lo abona el equipo francés Alpine, perteneciente a Renault, no lo paga el estado argentino. Mirol se indigna porque “Colapinto gana u$s 1.000.000 por salir último, mientras un joven que estudia cinco años para recibirse de médico, en argentina, gana mucho menos”.
El Sr. Mirol cree que Franco se sentó en un fórmula 1 de un día para el otro. Y no es así. Franco Colapinto comenzó su camino en europa a los 14 años. Solo en España, con ayuda de familia desde argentina, trabajó, se preparó y fue demostrando su talento durante 8 años, y nada fue gratis, requirió de recursos económico particulares, hasta que llegó la oportunidad de probar un Fórmula 1. Y en ese momento no podía fallar, tenía que demostrar que se merecía un lugar entre los 20 mejores pilotos de mundo. Y lo hizo. A tal punto mostró que merecía un lugar en la F1, que despertó el interés de otros equipos. Y fue el mismo que descubrió a Michael Schumacher y Fernando Alonso, 9 campeonatos del mundo entre ambos, quien se lo llevó a su equipo, para un proyecto que va a comenzar en el 2026.
Hoy Franco Colapinto está en el lugar que soñó y para el cual trabajó y se preparó, aún sabiendo que era muy difícil llegar, un pequeño Franco lo expreso en una nota que recorrió el mundo, y más desde estas latitudes y con los vaivenes económico de Argentina. Sabe que este sueño de Fórmula 1 va a durar, si todo continúa como esperamos, 10 o 15 años. Después, a otras categorías o actividades.
Un profesional, que estudia cinco años, muchos de ellos en universidades públicas de muy buen nivel, obtienen su título y pueden ejercer su profesión durante el resto de su vida. Entonces, no se pueden comparar los esfuerzos y remuneraciones de los deportistas con la de los profesionales, ni operarios, ni administrativos, trabajadores de oficios. Una persona con aproximadamente 50 años de trayectoria como el Sr, Esteban Mirol no pude pasar por alto estas cosas. Son incomparables. Ël sabrá porqué eligió a Franco Colapinto como ejemplo no a Messi u otro deportista argentino para hacer la comparación.
Da bronca y vergüenza ajena estas manifestaciones de personas que un rato de visualización en los medios, dicen barbaridades y tiran a la basura lo más importante que tiene una persona, y en especial un periodista, su credibilidad. Una pregunta me queda dando vueltas, estos comunicadores, cuando opinan de temas que desconocemos en profundidad ¿Lo hacen con los mismo fundamentos, datos y análisis que lo hacen cuando hablan de un piloto de Fórmula 1? Cuantas dudas me surgen de lo que he leído y escuchado durante sus trayectorias.





