Se trata de un material que no tiene uso textil y que era considerado un desecho sin valor de la industria agropecuaria. Un equipo de investigación estudia sus propiedades acústicas para ser utilizado en edificios, oficinas, auditorios, entrepisos o paredes.
(Por David Barresi)
¿Es posible transformar un desperdicio de la industria ganadera en un aislante para construcciones edilicias mejorando la eficiencia energética y el confort acústico interior? Todo indica que sí: los mantos de lana de oveja de descarte tendrían propiedades termo-acústicas para cumplir la misma función que otros materiales, lo que significaría la posibilidad de generar producción a partir de algo que hasta hace poco era considerado un residuo sin valor.
El Laboratorio de Acústica y Luminotecnia (LAL), dependiente a la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) y dirigido por el Magister en Ingeniería Pablo Ixtaina, está estudiando las propiedades acústicas de este material en el marco de un proyecto de investigación subsidiado por el organismo científico bonaerense a través de la convocatoria Ideas-Proyecto.
Este estudio está inserto en un proyecto más amplio denominado AbrigA®, ideado por un grupo de profesionales que vio la oportunidad, a partir de este desecho de la industria agropecuaria, de desarrollar una iniciativa de triple impacto: ambiental, social y económica.
El emprendimiento, liderado por la arquitecta Alejandra Nuñez Berté, busca producir mantos aislantes en base a esta lana de descarte, que podrían ser aplicados en distintos sistemas constructivos y ensamblajes tanto para viviendas unifamiliares y colectivas, como así también edificios públicos, oficinas, auditorios y todo tipo de construcción que necesite acondicionamiento y aislamiento termo-acústico. Podría tener el mismo uso que la lana de vidrio o la lana de roca.
“La lana de vidrio se genera fundiendo vidrios, haciendo hilos, aglomerándolos y cociéndolos en un horno. La lana de roca lo mismo, pero fundiendo rocas. En este caso no hay que fundir nada. Hay que compactar el vellón de lana mediante la técnica de agujado, recogiendo algo que hasta el momento es un desperdicio de la producción ganadera”, explicó la Ingeniera en Telecomunicaciones Nilda Vechiatti, una de las profesionales del LAL que interviene en la investigación junto al Ingeniero Federico Iasi y al Diseñador en Comunicación Visual Daniel Tomeo.





