Por Ing. Agr. / Paisajista Florencia Céspedes
El crecimiento de la ciudad nos a traído beneficios y perjuicios. Es muy lindo no padecer el barro o tener las luces Led, pero las fotos que acompañan el artículo son más que clara en mostrar algunos de los problemas. Malas elecciones de especies para poblar la ciudad, nivelaciones qué no tienen en cuenta la estabilidad de los árboles de acuerdo a la especie presente, además de provocar erosiones de suelo que van a tapar alcantarillas, bolsas plásticas volando. En su momento, la rambla de avenida Vedia o las palmeras presentes en Urquiza y Agustín Álvarez. Todo eso nos costó plata y hoy no ordenan el tránsito y también entorpecen y la visión. Empecemos haciendo historia y educación.

Una de las especies más antiguas es el Plátano que, por desconocimiento, se instaló sin importar el ancho de vereda o cercanía a un inmueble. Sus beneficios son la longevidad y que soporta la contaminación atmosférica. En nuestra ciudad lo vemos en calle Compairé y en las veredas del Parque. Es muy lindo en verano pero se lo cuestiona en invierno por la gran cantidad de hojas secas que caen al piso. En estás avenidas el pavimento no está roto.

El que más abunda en nuestra ciudad es el Fresno Americano, resiste sequía, no necesita suelos fértiles, es de rápido crecimiento y, bien manejado, puede durar 100 años. Dentro de los perennes y nativos está la Pezuña de Vaca que es invasor, muchos recomiendan el encofrado como solución a la invasión de raíces en la superficie. A la larga van a comprobar que no logra sombra y que la gran presión de las raíces termina rompiendo todo el cemento. Una especie nativa muy atractiva es el Jacaranda, con poco espacio levanta, la prueba está en la rambla de la Avenida Cardenal Pironio.







