¡Tirame un número cacho!

(por Lic. Hugo Merlo)

Ya estamos sobre las elecciones y los políticos aceleran sus campañas y, como siempre, uno piensa que estos prometen y no cumplen y nadie puede reclamar nada.
Ya alguna vez en esta columna dejamos claro que los gobernantes están para mejorar la calidad de vida de la gente, que vivamos mejor, en definitiva crear una serie de condiciones que permitan desarrollarse como individuo, dar oportunidades a todos y después priva el esfuerzo individual y cada uno obtiene el fruto de su esmero, su brío, de su energía. Entonces básicamente el Estado, que no es el gobierno, debe garantizar estas oportunidades a través de la seguridad, la justicia, la educación, la salud.
Entonces, todo aquello que los candidatos nos dicen que van a hacer se tiene que transformar en un número, algo que indique que lo hicieron y, por supuesto, tiene que haber un responsable, si no es marketing político y nadie sabe si se cumple.
Escuchamos conversaciones donde se dice, “la gente está cansada” quien es la gente ¿cuantos están cansados? ¿Dónde? hace unos días el candidato a gobernador Kicillof, dijo – cuando la gente es pobre y no tiene trabajo, se dedica a vender droga- esto surgió de un diálogo con un párroco de Morón que le había contado que «con la pérdida de empleo, hay gente que se dedica a vender droga porque se quedó sin laburo». Y él lo generalizó y al cruce le salió la ministro de Seguridad “El pobre se dedica a hacer changas o arma un grupo de música” ¿cuántos pobres lo hacen? Tírame un número porque este tipo de información, no informa nada.
Otra, el referente de A. Fernández en temas sociales, D. Arroyo, habló de un plan para proveer la canasta básica a los indigentes, una tarjeta que sirve solamente para ese fin. ¿Cuántas?, ¿dónde?, ni un dato, la gente lo pone en su imaginación y nadie sabe de qué se trata.
Más, en discurso hablan de crear puestos de trabajo y me pregunto ¿cuantos, en qué sector? no todo es lo mismo.
Localmente también tenemos, “9 de Julio va a ser una ciudad universitaria” ¿para cuántos la piensan, cuántos serían los potenciales alumnos?
Por eso hay que explicitar los resultados que se esperan, porque estas cosas se hacen con lo que ponen los contribuyentes y hay que decirles donde va su dinero.
Siempre en estos casos sugiero no hablar del Recaudador y Contribuyente, piénselo en Proveedor y Clientes, y el comportamiento ya es distinto.
Idea es ofrecer resultados, y poner un responsable que diga que se necesita para hacerlo, que digan que indicadores debemos mirar y hacer un plan, que termine en una mejora para la calidad de vida de la gente que la veamos, no que me la cuenten.
Además, los planes del Estado son información muy valiosa para la toma de decisiones de inversión, porque las empresas lo toman como un dato, por ej. Si se va llevar al Congreso la ley de góndolas, las empresas de segundas marcas pueden ir previendo la demanda que podría tener.
Finalmente, poner números genera expectativas y acción, lo otro que no me lo cuenten porque no puedo medir. Una vez un funcionario me dijo, “hicimos un campaña de ..no importa que, y nos fue muy bien”, y le pregunto… ¿cómo sabe que les fue muy bien, cuál es el indicador que miraron? …No, no había indicador, pero la gente estaba muy contenta. ¡Dame un número Cacho!
Lic. Hugo Merlo