¿Tiene dueño la imagen de Martín?

(Por Eduardo Cerdeira / DNI. 17.100.840)

A 50 años de su nacimiento y a 14 de su muerte, Martín Callegaro, imagen, vida pública, ideales, perduran hoy como referencia y soporte de muchos políticos actuales, persistiendo en el campo de la disputa por su utilización política.

En estas semanas, un Pre candidato a Intendente en las elecciones primarias dijo representar a Martín y a Jesús Blanco, y otro precandidato al sillón de West se fotografió con su imagen. También hubo un incipiente reclamo político, esgrimiendo (vaya saber por qué) algún tipo de derecho adquirido. Esto reavivó la polémica sobre ¿Tiene dueño la imagen de Martín? Y si lo tuviera, ¿Quién es?

Martín no es un mito sino un símbolo de militancia, generosidad y honestidad por el que se debe defender su memoria. La posterior apropiación político – cultural que se haga, abre el debate sobre lo genuino o no de su uso, o si quien lo haga solamente se está aprovechando de la trascendencia de sus ideas.

Este fenómeno se sintetiza en la foto capturada por el periodista “Cacha” De Sogos a finales del año 2003, y se convirtió en un ícono representativo de su inconcluso gobierno. Un Martín Callegaro que parece estar mirando al futuro, irradiando transparencia y personalidad. Una imagen usada tantas veces como símbolo de la ética y la contracultura política por su manera de ser. Esa foto es importante no sólo por ser una de las imágenes más bonitas de Martín, sino también porque es un retrato que representa un hombre pensando en su pueblo.

Cada año electoral siempre aparece la misma discusión. A mi entender, no se está explotando la imagen de Martín, se está explotando la imagen de un buen político. El dilema con la foto de Martín siempre es el mismo: ¿se utiliza la persona o lo que simboliza? ¿Es solamente para ganar votos o es pretender investirse de su ropaje de buen político?

Martín era un tipo esencialmente humano. Su orientación política estaba marcada por una fuerte dimensión moral. No olvidemos que ser peronista es ser esencialmente humano, tan humano que el origen del movimiento es la Doctrina Social de la Iglesia.

No se puede cambiar lo ocurrido, alguno de los ideales del político murieron con él. De alguna forma, su nombre sigue resonando fuertemente en nuestros corazones. Personalmente creo que la memoria de Martín no es de nadie y es de todos los que luchan por sus ideas, así lo habría deseado, porque esa era su verdadera esencia.