Simplemente María

Activa e imparable, María Rosales dedica su tiempo a ayudar a quien lo necesite. Radiografía de una mujer solidaria porque sí.

(Por Juan Manuel Jara)

En tiempos donde la realidad golpea duro, hay personas que dedican su tiempo a hacerle la vida un poco más llevadera a su prójimo. De la manera que sea. Ayudar es el objetivo. Tiempo. Hoy el bien más preciado. Recursos, alimentos, ropa, son necesidades que de una manera u otra se consiguen. Instituciones reclaman tiempo de dedicación para seguir funcionando. María Rosales invierte su tiempo en acciones solidarias. Es una de esas personas que ayudan porque sí, sea a instituciones o a personas, pero desde afuera. Qué la motiva y qué la mueve, es el viaje que emprendemos en esta nota.

SEMANARIO EXTRA: ¿Cuál fue la chispa inicial?

MARIA ROSALES: Ninguna. Es mi esencia, de alguna manera. Yo me crié en el Hogar del Niño donde estuve desde los 4 años hasta que me casé con mi marido que actualmente me acompaña. Formamos una familia, todos están conmigo en lo que hago y cuando surgió lo del Hogar del Niño, que cerraba, me ofrecieron ser la presidenta. Yo le debo mucho a esa institución porque fue mi casa durante mucho tiempo. Ahí me crié. Con un grupo de gente nos pusimos el hogar al hombro, ayudamos y lo sacamos adelante porque estaba prendido fuego. Después, por distintas cuestiones, decidí dar un paso al costado. Yo, paralelamente, estaba ayudando al merendero “El Potrero”, de Alexis Sánchez, y así fue surgiendo. Se van presentando situaciones que, donde puedo, ayudo, ahí estoy.

SE: ¿Tenés un banco de comidas?

MR: Sí, que no se puede llamar banco de alimentos porque hay uno a nivel nacional y los merenderos no están oficializados. Así vamos ayudando a estas instituciones.

SE: ¿Cómo hacés esa cadena?

MR: Somos tres personas las que formamos este banco de comidas, Maricel Oyarzabal, Daniela Montalbano y yo. Lo hacíamos desde afuera con nuestras familias y después surgió lo del banco. Por ejemplo, preparamos los menús y en base a eso se los ofrecemos a los referentes que nos dicen lo que necesitan y buscamos donaciones. La verdad que ha crecido una barbaridad.

Imparable y activa, así es María. Trabaja en el Consejo Escolar y en el Centro de Formación 401 de UPCN. Está siempre aprendiendo algo. Actualmente hace un curso de jardinería que sirve para complementar otra actividad solidaria afín porque agrega que “estoy en un grupo llamado “Reciclado Solidario” en el que hacemos mantas y con mi nene más pequeño, Lautaro, formamos una pequeña agrupación llamada “Abrigando Sueños” en la cual hacemos mantas también. Todos colaboramos. La familia está a pleno. Yo los arrastro a todos”. Es de imaginar, conociéndola. Igual, también tienen tiempo para el deporte como rugby, futbol y carreras, actividades recreativas que, además de las solidarias, la familia de María disfruta. Pero el mayor beneficio es la solidaridad.

Su radio de acción es todo el Partido, no solo las necesidades en la ciudad cabecera. “Donde surgen ahí estamos, al pie del cañón“, sentencia la emprendedora solidaria, “ropa, comida, Día el Niño, Reyes, nos disfrazamos, hacemos de todo. Mi cuerpo es un combo“.

Cuenta que hay muchísimas necesidades, cada vez más, pero tiene en claro que “si los míos, me refiero a mis hijos, tienen igualdad de oportunidades los otros también la tienen que tener. Y voy con mucha garra”.

SE: ¿Por qué no hacés todo esto en una institución?

MR: Para lograr cosas hay que caminarla y mucho. No es estar sentado en un lugar literal y figurativo. Hay que andar, gestionar y pelearla. Y bueno, decidí que no. Que prefería hacerlo sola. Me llamaron, si, de hecho una amiga me dijo “presentate, yo te acompaño”, pero no, hago todo desde afuera. Me convocan para hacer algo, digo sí o no y voy para adelante para ayudar a cualquier institución o persona que me convoque.

SE: ¿Cuáles son las necesidades más urgentes?

MR: Alimentos, por la crisis que hay. Tuvimos la grata sorpresa que los bomberos hicieron un evento para el Día del Niño. Juntaron una camioneta llena y otra más de alimentos no perecederos y dijeron: “nosotros depositamos la confianza en ustedes“, lo cual es un orgullo. Y nosotros vamos ayudando a los merenderos por las necesidades que hay. Es triste, pero es así. Lo bueno sería que no tenga que haber merenderos y que cada uno pueda disfrutar el almuerzo, la merienda o la cena con su familia. En esta oportunidad no se puede y para eso estamos nosotros.

Recibe donaciones de ropa, alimentos y su página de Facebook “Banco de Alimentos” se llena de solicitudes, pedidos y consultas. Tiene la atención centrada en ayudar al prójimo. Lo que más quiere es que todo sea transparente. Ella está dispuesta a dar una mano “en todo, en lo que pueda estoy y no duden en llamarme”. Su nombre ya lo conocen. Es María, así de simple.