Se fue Ricardo Soulé. Colgó la guitarra a los 76 años. El músico, poeta, compositor, guitarrista y violinista murió en su ciudad natal de Quilmes, rodeado por su familia. Nacido el 15 de marzo de 1950, Soulé se convirtió en una pieza clave de la génesis del rock en el país al fundar en 1967 el histórico grupo Vox Dei junto a Willy Quiroga y Rubén Basoalto. Desde sus primeros acordes, el conjunto aportó una impronta singular marcada por la excelencia instrumental y una profunda inquietud poética, alejándose de los lugares comunes para proponer una música de alto vuelo conceptual y erudito.

Su legado creativo alcanzó una cumbre con l «Presente (El Momento En Que Estás)», editada en el álbum debut Caliente de 1970. Aquel verso inicial que sentencia que «todo concluye al fin, nada puede escapar» se grabó a fuego en la memoria colectiva argentina para transformarse en uno de los grandes himnos indiscutidos del género. Poco después, ideó y plasmó La Biblia (1971), considerada la primera ópera rock conceptual del país, una ambiciosa obra que contó con el visto bueno eclesiástico y logró amalgamar públicos tan diversos como estudiantes, religiosos y cultores de la contracultura.
A lo largo de una trayectoria que se extendió por décadas, combinando su paso por Vox Dei con proyectos solistas y estancias en Europa —especialmente en España—, Soulé renegó siempre de los clichés asociados habitualmente al género. Lejos de la trilogía tradicional del exceso, su mensaje artístico apostó invariablemente por la vida, la verdad, la paz, el amor y la espiritualidad. Con su partida, el rock nacional pierde a un creador incansable que nunca dejó de estudiar y perfeccionarse, pero hereda una obra eterna e indispensable para entender la identidad cultural de la Argentina.





