
Las universidades públicas de Argentina enfrentan este martes 12 de mayo una nueva jornada de protesta masiva en un contexto de creciente tensión con el gobierno de Javier Milei. La denominada Marcha Federal Universitaria busca denunciar lo que académicos y estudiantes califican como un «ahogo presupuestario» sin precedentes, que ha llevado la inversión por estudiante a su nivel más bajo en dos décadas. A pesar de que el Congreso aprobó y ratificó una ley de financiamiento para actualizar estas partidas según la inflación, la medida permanece bloqueada en el sistema judicial, dejando el conflicto en un limbo legal que la Corte Suprema deberá resolver.
El núcleo del conflicto radica en el drástico recorte de fondos. Según datos de la Oficina Nacional de Presupuesto analizados por el sitio Chequeado, los recursos destinados a la educación superior sufrieron una caída real del 30,7% en comparación con 2023. Esta reducción ha golpeado con especial dureza a los gastos de funcionamiento, que incluyen desde el pago de servicios básicos hasta el mantenimiento de edificios y hospitales universitarios, cuya ejecución presupuestaria apenas alcanzó el 9,3% en el primer cuatrimestre del año.
La situación salarial es otro de los puntos críticos que impulsan la movilización. El poder adquisitivo de los docentes y trabajadores universitarios ha caído un 34,2% desde el inicio de la actual gestión.
Desde el sector universitario advierten que la falta de actualización no solo pone en riesgo la continuidad de las clases, sino también la investigación científica y el sistema de becas estudiantiles. El Gobierno mantiene su política de ajuste fiscal, y la comunidad académica insiste en que la sostenibilidad de la universidad pública se encuentra hoy en un punto de inflexión.
El acto central será a las 17 en Plaza de Mayo, y las distintas organizaciones definieron puntos de encuentro y horarios escalonados para concentrarse y dirigirse luego hacia el lugar de convocatoria..




