Mariano Navone remontó un partido que parecía perdido frente al neerlandés Botic van de Zandschulp, sellando su pase a la final del Abierto de Bucarest tras una extenuante lucha de tres horas y media.
Tras perder el primer set por 5-7 y encontrarse contra las cuerdas en el segundo, el nuevejuliense logró salvar dos puntos de partido en un momento crítico, forzando un desempate que terminaría ganando por 7-6 para llevar el duelo al set definitivo.
En ese tercer set, cuando ambos jugadores mostraban claros signos de cansancio, la garra de Navone terminó por inclinar la balanza a su favor, cuando consiguió el quiebre decisivo para cerrar el partido con un 7-5. Al término del encuentro, Navone reconoció la dificultad del desafío, describiendo el tercer set como una auténtica batalla física en la que su capacidad para seguir luchando en los momentos de mayor incertidumbre fue la clave de la victoria.
Este triunfo tiene una importancia doble para el tenista de 25 años. No solo se clasifica para su tercera final en el circuito profesional (las anteriores habian sido en Río de Janeiro y en este mismo torneo en 2024), sino que los puntos obtenidos le garantizan el regreso al grupo de los 50 mejores jugadores del mundo, una barrera que no cruzaba desde principios de 2025.
Navone espera por su rival, que saldrá del enfrentamiento entre el húngaro Fábián Marozsán y el joven español Dani Mérida. Para el argentino, el partido del domingo representa algo más que una revancha personal en Rumania. Es la chance de conquistar su primer título ATP y consolidar su renacer tenístico en el comienzo de la temporada europea de polvo de ladrillo.





