Mariano Barroso de entrecasa

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El intendente electo, Mariano Barroso

Llegó agitado al hotel Grand Libertad. Con una camisa sport, un jeans y zapatillas, el nuevo intendente de los nuevejulienses, llegó a la cita diez minutos después de lo pautado. Algo extraño en Mariano Barroso, cuya puntualidad es admirable. Seguramente también algo aceptable ahora que su  trajín post campaña deberá continuar más que nunca.

Con su jovialidad y su informalidad características, entró al hall, saludó a las recepcionistas y luego sí, bajó un cambio. “Tengo una alegría inmensa por el cargo que voy a asumir a partir del 10 de diciembre”, aseguró uno de los más jóvenes intendentes que tendrá Nueve de Julio y que se sentará en el sillón de Tomás West con sus 38 años apenas cumplidos. Un día antes, el 9 de diciembre, llegará a ellos.  “Miedo no tengo –agregó- porque a los 38 años somos ya adultos. Soy padre de familia de dos hijos y tener la responsabilidad de llevar todos los días la comida a tu casa eso ya te posiciona desde otro lugar. Lo que sí tengo la preocupación lógica de lo nuevo, como cualquier persona que empieza un nuevo trabajo o asume una nueva responsabilidad y esto es algo concretamente nuevo para nosotros. Por supuestos, tenemos inquietudes y dudas como todos. Pero esto se supera con trabajo. Además decidimos hacer cambios sustanciales: habrá cambios en la estructura y en el organigrama del municipio. Habrá prueba y error, seguramente en algo también nos equivocaremos y lo reveremos. El cambio implica también un cambio en el presupuesto porque tendremos que redefinir partidas y en eso estamos trabajando hoy”.

Espontáneo y ajeno a las estrategias de lo que puede decir y de lo que no un político o un candidato en su discurso, reconoció su incertidumbre hacia lo nuevo. “ También siento una responsabilidad enorme porque la ciudadanía me eligió para representar sus destinos durante estos cuatro años. Y un poco, en verdad, también preocupación por cumplir con todos los objetivos que nos propusimos y que prometimos durante la campaña”, reconoció. “Nuestro objetivo fue muy claro: no mentir a la ciudadanía. Pero estoy muy tranquilo porque logramos tener un equipo de gente que está muy preparada y que es fundamental para una gestión. No creo en las figuras mesiánicas, todo se resuelve en equipo, lo dije en campaña”.

A pocos segundos de festejar en el mástil de la plaza Belgrano su victoria el 25 de octubre pasado también dijo que él quiere “ a todos subidos en el mismo barco”. Se refería al barco del distrito e incluía con la palabra todos, literalmente “a todos”. Él está seguro que para gobernar tendrá la cooperación y la colaboración de todos los estratos políticos, independientemente de las ideologías. “Tengo una muy buena con todos los dirigentes de los demás espacios políticos. Tenemos una muy buena relación personal y hace que todo sea más fácil. Pero además porque yo quiero que nos ayuden y cuando uno quiere y lo pide, las personas se predisponen mejor a la cooperación. Aspiro a tener reuniones periódicas con la oposición para que nos den ideas y nos diga cómo ven a la ciudad. Estoy convencido de que podemos trabajar de manera conjunta”, remarcó.

Se autodefine como “extremadamente familiero”. “Disfruto estar en mi casa y creo que es lo que más voy a extrañar de desempeñar la función pública porque sé que no podré estar tanto en ella”, asegura. Está casado con María Julia Menéndez y tiene dos niños,uno de 5 años y medio y otro de tres. Padre joven y moderno, asegura con humor que el “acuerdo” matrimonial es que su señora cocina y él lava. “Lavo los platos, levanto la mesa, siempre le cambio los pañales a los chicos y los baño. Disfruto mucho los momentos con mis chicos. Los fines de semana también hago las camas, me gusta colaborar en casa”.

Barroso sabe que gran parte de los que lo acompañaron fueron las generaciones más jóvenes. Sin embargo, asegura que “gobernará para todos” y no para un sector especial. “En realidad lo que ha pasado en la provincia de Buenos Aires (y sobre todo con Cambiemos) es un cambio generacional en la política. “La mayoría de los intendentes de Cambiemos en la provincia son de treinta y cuarenta y pico de años, lo que demuestra que hubo un verdadero cambio generacional. Y es también un cambio en la manera de mirar la política: entender que necesitamos de la oposición y que no somos enemigos sino contrincantes o adversarios políticos pero que necesitamos trabajar en conjunto”.

Mariano proviene de una familia tradicional de la ciudad. Hijo de un médico pediatra cuya trayectoria es indiscutible en la ciudad, sabe que la política tiene mucho de ataque y de pegar pero no se muestra preocupado por “manchar” el apellido. “Sé muy bien qué es lo que tengo y lo que no tengo que hacer. Podré tener o no existo en mi función pública, pero eso no va a cambiar la esencia de la educación que tengo ni la forma de ver la vida. Sé que al estar tan expuesto públicamente voy a ser el  receptor de opiniones que no me gustan, muchas justificadas y otras no, pero sé que es una cuestión de exposición pública y no lo tomo como algo personal”, aseguró.

“Sé que tendré muchos momentos de soledad. Y que deberé escuchar muchas cosas que no serán ciertas”, agregó.

Como dice el refrán detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Y Barroso lo sabe porque se apoya mucho en su esposa, María Julia. “La exposición es brava, pero mi mujer cumple un rol fundamental: ella es la que me aconseja, hablamos muchísimo y me da una mano enorme. Ella me ha apoyado durante estos seis años en política y durante la gestión voy a confiar mucho en su criterio y en su organización. Además será una tranquilidad saber que ella estará con mis hijos, que son lo más importante que tengo en la vida,  mientras yo esté mucho tiempo fuera de casa”.

En cuanto a sus aspiraciones, tanto para la nueva gestión como para la vida, Barroso asegura que como todos aspira “a un diez. Espero estar a la altura de las circunstancias”.

En el corto plazo y, a pocas horas, del ballotage, el nuevo intendente espera que el 22 los acompañe. “También necesitamos a Mauricio Macri como presidente de la Nación. Espero que tengan paciencia para esta nueva gestión, porque los cambios que debemos producir son grandes y nos van a costar, no solo fuera sino adentro de la municipalidad. Lo que quiero es que la gente tenga bien claro que somos un grupo que queremos hacer bien las cosas, nos podrá salir bien o no, pero que no tengan ninguna duda que vamos a trabajar con la mayor honestidad y con el mayor esfuerzo. Pero vamos a actuar siempre de buena fe”.

Este fin de año, Barroso asume como intendente. Pero cuál será su deseo despidiendo el fin de año y en la víspera de uno nuevo. Él no tiene reparos en aclarar “Rezo todas las noches con mis hijos. Soy católico apostólico romano aunque no voy a misa. Ahora empecé cada quince días, a ir los sábados a rezar el rosario, me hace muy bien. Tengo la costumbre de rezar con mis hijos todas las noches, de agradecer y de pedir. Y desde que fui electo pido que Dios me ilumine para hacer la mejor gestión posible. Ese será mi deseo de fin de año”, finalizó.