
La dirección del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de Argentina atraviesa una etapa de transición crítica tras la renuncia de Marco Lavagna, quien lideró el organismo durante los últimos seis años. La salida del economista, confirmada este lunes, se produce en un momento de especial sensibilidad técnica y política, coincidiendo con el debate sobre la actualización de la metodología para medir la inflación en el país.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que Pedro Lines será el encargado de suceder a Lavagna al frente de la institución. Lines, un técnico de carrera que hasta ahora se desempeñaba como director técnico del INDEC, es visto por el Palacio de Hacienda como un garante de la continuidad y la transparencia estadística. Su trayectoria incluye roles clave en la elaboración de cuentas nacionales y experiencia internacional en organismos estadísticos de Oriente Medio, lo que refuerza el perfil profesional que el Gobierno busca imprimir a la nueva etapa.
Sin embargo, el cambio de mando ha venido acompañado de una decisión de alto impacto: la postergación de la nueva metodología para el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Este sistema renovado, que busca reflejar de manera más precisa los hábitos de consumo actuales de los argentinos, iba a ser implementado este mismo mes. El ministro Caputo justificó la demora argumentando que es preferible mantener el esquema vigente hasta que el proceso de «desinflación» esté plenamente consolidado, evitando así cualquier sospecha de manipulación o especulación en torno a los números oficiales.
La renuncia de Lavagna, quien fue uno de los pocos funcionarios de alto rango que permaneció en su cargo tras el cambio de administración en 2023, pone fin a una gestión marcada por la recuperación de la credibilidad del instituto tras años de intervenciones políticas previas. En su carta de despedida, Lavagna destacó los avances logrados en la modernización del sistema estadístico nacional, aunque fuentes cercanas al organismo sugieren que las tensiones internas por los salarios congelados y las discrepancias con el cronograma oficialista aceleraron su partida.

El desafío para Pedro Lines no es menor. Además de gestionar la estructura interna del INDEC, deberá navegar un escenario donde los datos de inflación son el termómetro principal del éxito o fracaso del programa económico. La postergación de los cambios metodológicos añade una capa de incertidumbre sobre cuándo se alinearán finalmente las estadísticas oficiales con la nueva estructura de gastos de los hogares, una reforma considerada indispensable por los especialistas pero que, por ahora, queda en suspenso por razones de oportunidad política.




