La Peña de Madera, un refugio

(Por Lic. Arístides Garlo Paz)
Estas son las cosas que se cocinan en una peña donde, como me place decir, es una Usina del saber popular y reserva de la cultura de nuestra querida ciudad y refugio de almas.
Primero los agradecimientos, al Semanario y al amigo Hugo, por el espacio y también un comentario que me gratifica y sorprende gratamente, y es el hecho que un dispendio de carne (vulgar carnicería) prontamente publicite en nuestro medio.
Dicen los versos “A veces la palabra/es sólo un soplo/ y no llega a apagar / el silencio”.
Exquisito lo dicho por el poeta, es cierto, en la peña hubo un silencio consecuencia de algunos viajes de los integrantes, pero rigurosamente prima la palabra que apaga el silencio. Así se los puede ver en derramados encuentros parciales de algunos de los muchachos, extendidos en lares de la ciudad.
A veces se puede observar su silueta recortada en la ventana de una prestigiosa expendedora de combustible, cuyo dueño improvisa con el bandoneón. En otras ocasiones se ha visto un grupito de ellos atacando una ginebra con hielo en animado parloteo y otras veces pasando a degüello un anís, Así cuando no hay peña, la actividad circula por otros perímetros. La Peña siempre transita.
En la última reunión, y vaya a saber por qué misterio, alguien mencionó a Breccia, dueño de los caballos que tiraban la pompa fúnebre, cuatro caballos negros y brillosos que recorrían el trayecto final desde la Catedral a la “La Quinta del Ñato”, eufemismo por Cementerio, en la 9 de Julio de mediados del siglo pasado. Inmediatamente uno los muchachos, el abogado del grupo y para nuestro asombro, (NOSOTROS VALORAMOS EL ASOMBRO) recitó unos versos que adjudicó al dueño de los corceles, dicho sea de paso, la obra poética era el relato del pecado original de Adán y Eva, de un modo un poco más procaz y escandaloso. Les sugiero conseguir lo versos.
Uno de los platos fuertes de nuestra peña carpintera son los Guitarristas, tocan en ocasiones, son buenos de verdad, un lujo. Como cumplían años dos de los integrantes, uno de ellos empezó con unas chacareras y zambas y después música clásica. Una delicia, amena, digno de nuestra peña.
Dentro de este silencio, cayeron las PASO, noté que el impacto hizo tremular a algunos, debo decir que la mayoría de los peñeros reniega de CFK, pero tampoco son devotos de MM. Con la Señora no hay trato, con Mauricio algo así como, besarte me gusta pero el bigote con pelo me molesta.
Un radical integrante del origen de la Peña, militante pero hoy un poco distanciado, me escribió, “a los gritos” ¡Arístides! – ¡tomemos un café para analizar el nuevo cuadro de situación!, hagamos un análisis profundo para digerir el sapo que nos están ofreciendo. Y remata, con un recóndito dolor ¡el caldo es amargo! le pregunto ¿para quién? y me susurra – para el que lo tenga que tomar. Ese era el clima, por el lado digamos oficialista.
El asunto es que, desde la última vez que nos reunimos, ha pasado un mes, las PASO, la devaluación, cambio de Ministro de Hacienda, visita del FMI, plaza de Cambiemos, de todo y… aunque le parezca nimio, la convocatoria del Doctor para el cenáculo maderero de esta semana es: Tema: “Fragmentos del discurso amoroso” un recorrido a través del tiempo, cuentos, metáforas y anécdotas. Como ven, la peña es un espacio superador de grietas, un lugar dónde no se niegan realidades, pero en definitiva un refugio de almas.
¡Hasta pronto amigos!
AGP


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