Inolvidable París

(Por  Juan Manuel Jara)

 

La semana soñada del cordobés Juan Ignacio Lóndero en Roland Garrós y las vivencias de su manager, el nuevejuliense Agustín Caceras.

 

                Seguramente el 2019 quedará en la memoria de Juan Ignacio Lóndero como un año bisagra. Muchos antes y después. Antes y después de Córdoba, su tierra, donde ganó el torneo ATP que lo metió en el top 80 y con eso se aseguró su pasaje al cuadro principalde los torneos más importantes del circuito. Antes y después de París, en donde jugó Roland Garrós y se convirtió en una de las sensaciones del torneo. ¿Por qué? En el debut bajó en sets corridos a Nikoloz Basilashvily, 16 del ranking, y lo mandó de vuelta a su Georgia natal. Segunda ronda, enfrentó al veterano local Richard Gasquet en la cancha 1  y lo liquidó en cuatro sets. La gente y el mundo tenístico reunido en París empezó a fijarse en él. Tercera ronda, otro francés.Corentin Moutet ,quiso vengar a su compatriota, y por momentos pareció que iba a lograrlo. Pero después de cinco batallados sets, el tenista de JesúsMaría se quedó con la victoria y se metió en Octavos de Final. Exhausto, más por los nervios que por su estado físico, Lóndero siguió soñando despierto. Que pase el que sigue, y si habla francés, mejor. Para ese entonces los principales medios argentinos e internacionales lo tenían en sus portadas o suplementos deportivos. Lóndero era el apellido de moda en París. Trending topic del abierto francés. En Octavos, Rafael Nadal le dijo “hasta acá llegaste…por este añoestá muy bien”. Derrota digna, lógica, frente a una leyenda, el rey de París en el court central, su court central. Aplaudido por el público local, el joven cordobés de 25 años, dejó el Abierto francés con la promesa de retornar el próximo año.

                En el programa Un Plan Perfecto (FM Forty 106.9) pudimos seguir a Lóndero en su raid parisino gracias a Agustín Caceras, que es su manager y forma parte del equipo que lo entrena, cuida y guía comandado por Andrés Schneiter. Así pudimos sacarlo al aire el día después de la victoria con Gasquet. Caceras diariamente nos transmitió como iba creciendo la fiebre Lóndero a medida que sus victorias captaban la atención de la prensa que cubre el segundo torneo de Grand Slam del año. “Una locura”, cuenta Agustín, “eso fue lo que vivimos en París. Llegó como uno más y se fue con su nombre ya metido en el circuito”. El nuevejuliense comenta que “la victoria en Córdoba en febrero pasado fue importantísima tanto en lo anímico como en lo económico”. Hasta no hace muchos meses, y con una sensación de no poder avanzar y no mucho resto en su bolsillo, Lónderohabía tomado la decisión de intentar por última vez el meterse en el circuito. La mano de su coach, Andrés Schneiter, fue fundamental en esa instancia. Lo cuida en todo sentido y esa orden se cumple a rajatabla y es  acompañada tanto por Caceras en su rol de manager y como por Roberto Maccione, su preparador físico.

                Aun recuperándose de la semana parisina, Agustín Caceras resalta el trabajo especial y combinado que realizan con Lóndero. “Juani es un chico que tiene inconvenientes para mantener el peso”, cuenta el nuevejuliense, “no le importaba la comida. Es alto, flaco y la fuerza corporal es imprescindible para tener golpes potentes. Para salir al circuito hubo que armarle una preparación para poder estar a la altura del desafío. Y acá es fundamental la tarea de Roberto Macchione, el preparador físico que no solo es el responsable de su puesta a punto, sino que lo sigue a sol y a sombra con lo que tiene que comer y cuando. Lo ordena. De hecho, viajó con una balanza y diariamente le controlaba su peso”. El head coach, Andrés Schneiter, se encarga de comandar al team Lóndero y es un preciso estratega que también lo ordena en el court.Caceras, además de sus funciones de manager, también oficia de consejero con un joven al que la vida en cinco días le cambió el tablero.Mantenerlo enfocado y con los pies en la tierra es la premisa fundamental del Team Lóndero.

                Schneiter y equipo lo prepararon lo mejor posible para su debut en las grandes ligas del tenis. Solo el primer game con Basilashvily en el que erró casi todas las devoluciones de saque fue el tiempo que necesitóLóndero para aclimatarse al míticoAbierto parisino y sacudirse los nervios lógicos del debut. Después, una máquina. “Viste como jugué,, viste lo que jugué!!!’ no paraba de decir Lóndero mientras se abrazaba con Caceras, Maccione ySchneiter en la sala de jugadores recién salido del primer triunfo el polvo francés.

                “Intimidante”, así define Caceras a un Grand Slam, “por la organización, por los jugadores, los sponsors, todo el mundo esta acá”. Además de pasar de 5 mil a 15 mil seguidores en su Instagram, un cheque interesante y meter su nombre en el radar del tenis mundial, al cordobés lo empiezan a buscar las marcas. Por eso ya tiene su presencia asegurada tanto en Wimbledon, próxima parada, aunque con bajas expectativas por lo difícil del juego en pasto, pero con la mira puesta en el US Open, principalmente para seguir sumando rodaje en competenciay, además, en donde su manager nuevejuliense deberá cerrar contratos y garantías para la temporada 2020.

                “Fue un semana de locos, de locos”, repite Caceras, “el teléfono no paraba. Querían notas, fue increíble la vorágine que vivimos”. La derrota con Nadal puso fin a la semana dorada de Lóndero en el Abierto de París pero, claro, no puede tomarse como algo negativo. Hoy ya está en el puesto 56 del ranking mundial en un año que es de aclimatación al Olimpo del tenis, en donde sus ojos aun se sorprenden cuando ve a un Federer o Djokovic entrenando en la cancha de al lado. Pero desde la semana pasada, Juan Ignacio Lóndero también tiene varios miradas puestas en él.