El oficialismo volvió a pagar los costos de subestimar un conflicto que terminó de cristalizar una nueva derrota autoinfligida. Ocurrió en la sesión del jueves pasado. El público en el Concejo Deliberante estaba sensibilizado por el tratamiento de la ordenanza que inició el Orden del Día sobre la Plaza Mariposas que impulsó el grupo Madres del Amor, aprobado por unanimidad. Y detrás de ello vino el -hasta ahí- Proyecto de Resolución: “Prevención, Atención y Posvención del suicidio” que se transformó en Proyecto de Ordenanza, según solicitó la concejal Nancy Grizutti de Fuerza Patria (FP), modificación que el bloque PRO rechazaba, argumentando cuestiones técnicas y legales que disparó las exposiciones de distintos bloques. Tal vez le asista razón a César García y Pablo Bonfiglio (PRO) sobre la situación, refutada por Julia Crespo de Unión por la Patria (UxP) que replicó, admitiendo el error en la comisión de Ecología, Medio Ambiente y Salud, pero diciendo “que el presidente del cuerpo tenía las facultades necesarias para corregir la situación”. A cada exposición de Grizutti, Crespo y Palacios (UCR) la acompañaron los sostenidos aplausos de los numerosos presentes: familiares, compañeros, amigos, vecinos, estudiantes, docentes y referentes vinculados con la salud mental, que poco entendían de los tecnicismos en que se abroqueló el bloque PRO, el que, cuando exponían, sólo eran acompañados por el silencio. La aprobación por mayoría reveló 13 votos a favor contra 5 del oficialismo. De esta manera establece un marco integral para la prevención, atención y posvención del suicidio, en una jornada coincidente con el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. (Nota de la redacción: posvención es el conjunto de acciones y apoyos dirigidos a las personas afectadas por la pérdida de un ser querido o un evento traumático, con el objetivo de facilitar el duelo y promover el bienestar emocional). La intendenta puede revertir la situación con un nuevo veto, aunque los costos políticos sean muy distintos a la pulseada anterior cuando se intentó denominar un tramo de la Avenida Urquiza con el nombre del ex intendente Jesús Abel Blanco. Lo que siguió fue una retahíla de proyectos de comunicación apuntando a la ineficiencia de la gestión, a saber: estado de las calles del Barrio Brasilia y Las Margaritas; un pozo en la Avenida Avellaneda; señalización de las calles de French y alumbrado de su plaza, todos de La Libertad Avanza (LLA); otros de la UCR por el mantenimiento del Barrio Héroes de Malvinas y limpieza y mantenimiento de desagües pluviales y alcantarillas -previendo el fenómeno del Niño-, tareas de reparación y mantenimiento del camino a Dennehy, además de otro por la falta de control de los espacios de estacionamiento reservado. UxP se anotó con uno sobre la regularización del servicio de barrido. El PRO solo presentó el Proyecto de resolución rechazando la nueva concesión de la Ruta Nacional 5. Cada sesión se convierte en un martirio para el bloque oficialista ante la imposibilidad de demoler la ofensiva de cuatro bloques adversarios, y llega al recinto casi resignado sin poder mitigar el impacto de una derrota anunciada que se esconde detrás de cada proyecto. Es más, sus defensas o rechazos a lo que plantean los opositores son magras o casi inexistentes, de flojos argumentos y en el colmo de su accionar terminan votando a favor de los reclamos en su contra, casi como admitir el error, la inacción, la falta de replica. Y casi como apéndice de todo ello no presentan ningún proyecto. Tienen la luz apagada. Si la opinión pública o una demanda social, como la de ayer por la Prevención y atención y posvención del suicidio tienen fuerte respaldo al proyecto de los adversarios, votar en contra tendría un costo político altísimo para el bloque cuestionado (pérdida de votos, mala imagen). Al votar a favor, neutralizarían el argumento de la oposición, le quitan la exclusividad del «logro» y evitan quedar ante los ciudadanos como los «obstaculizadores» de la atención de un tema vital. Ayer pasó lo primero.