Por Carlos Graziolo
Estaban allí desde mucho antes de la sesión del Concejo Deliberante. Ocuparon, primeramente el espacio que queda entre las barandas que divide a los concejales con el publico y la pared del recinto. Tensas, serias y en silencio sus miradas buscaban un punto fijo en el que poner el pensamiento. Detrás de las cifras frías de los informes médicos y policiales, existen historias donde el amor desafía a la muerte. Cuando la vida se rompe como un cristal por un diagnóstico devastador o el freno brusco y tremendo de un impacto, estas madres decidieron que el final de sus hijos no sería el olvido, sino el inicio de una red de salvación para ellas y sus familias. Se llaman ‘Madres del amor’ que impulsaron un proyecto comunitario que anoche fue aprobado por unanimidad en el CD y que traduce de como el dolor más desgarrador se transformó en un legado vivo.Cuando una enfermedad terminal apaga la vida de un niño, el mundo parece detenerse. Sin embargo, madres de todo el mundo, en medio de la peor de las noches, han sabido sobreponerse al hecho que cambió el destino de sus familias.
El Legado de Justina Lo Cane
Justina tenía solo 12 años cuando su corazón falló debido una miocardiopatía. Mientras esperaba un trasplante que nunca llegó, su madre, junto a su familia, impulsó una campaña histórica bajo el lema «Ayudemos a todos los que podamos». Tras su partida en 2017, ese dolor se convirtió en la ‘Ley Justina’ dictaminando que todos los mayores de edad son donantes de órganos a menos que manifiesten lo contrario. Su madre transformó la ausencia de su hija en miles de nuevos latidos y segundas oportunidades de vida para personas.
Guardianas del camino
Un accidente de tránsito dura apenas un segundo, pero destruye el futuro para siempre. El asfalto frío suele ser el escenario de las despedidas más injustas, pero también el suelo donde brota la resistencia más pura. Y en lugar de encerrarse en el dolor o el rencor, estas madres salieron a la calle a abrazar a los amigos de sus hijos, a sus compañeros de colegio o a ellas mismas. Crearon campañas para visibilizar y cuidar a los jóvenes en las salidas nocturnas, y cambiaron leyes penales. Esas madres vigilan la noche para que los hijos de otras mujeres puedan volver a casa sanos y salvos.
Todas estas mujeres demuestran que el amor de una madre no se limita al tiempo que comparte con su hijo en la Tierra; es una fuerza eterna capaz de reescribir las leyes de un país, sanar a comunidades enteras y mantener encendida una luz en la oscuridad más profunda como las que les tocó y les toca vivir.
Desde el jueves por la noche, la zona de Alberti y Salta será Plaza Mariposas. El Concejo Deliberante aprobó por unanimidad la iniciativa de denominar así ese espacio verde. La propuesta surgió de un grupo de madres que perdieron a sus hijos e hijas y que buscaron convertir ese dolor permanente en un lugar de encuentro, memoria y amor para toda la comunidad.
La propuesta impulsada por Madres del Amor, una comunidad integrada por más de una veintena de mujeres que atravesaron la irreparable pérdida de un hijo o una hija tuvo anoche su momento de paz. El proyecto buscó transformar ese dolor en una obra colectiva, creando un espacio cálido, luminoso y abierto a toda la comunidad, con bancos, juegos y árboles y flores.
El concepto que atraviesa a Madres del Amor es precisamente el de transformar el dolor en amor, una referencia que estuvo presente permanentemente en las exposiciones de los concejales y de las propias integrantes del colectivo.
Según se relató en el recinto, el nombre surgió a partir de un encuentro entre dos integrantes del colectivo ‘Madres del amor’ cuando una mariposa se posó cerca de ellas y permaneció acompañándolas durante parte del trayecto compartido. Ese hecho fue descifrado como un mensaje y fue el que terminó dando origen al nombre de ‘Plaza Mariposas’. Ese espacio en Alberti y Salta está pensado en honor a sus hijas e hijos. Bajaron las escaleras del Palacio Municipal con una suave sonrisa de paz y emoción en sus rostros, se fotografiaron al pie del busto de Julio de Vedia y volvieron a sus hogares pensando que habían abrazo nuevamente a sus hijos.





