Cada mujer que se consolida como una exponente de su localidad, marca un punto de partida en la visibilización de muchas que van a seguir su camino. Así es como Gianina García asume con responsabilidad y compromiso, que en cada paso que da, va surcando una huella para las demás. Esta técnica en gestión de producción agrícola ganadera es la referente territorial de Comandante Andresito en Misiones. Zona que concentra las actividades principales en el norte de la provincia: la yerba mate, la ganadería, la mandioca y la producción de caña de azúcar. Su labor desde hace 7 años en la Secretaria Municipal del Agro y la Producción de Comandante Andresito consistió en el reconocimiento del valor a la producción secundaria de su localidad a través de entender de las necesidades de la región.
Con 29 años, esta joven es mamá de Emili, una pequeña de 9, que juntas transitan a la par sus días entre su ocupación, la escuela y las diversas cooperativas que recorren: “ella desde siempre me acompaña a todos lados. Comencé la carrera en el CEP embarazada y me recibí con mi nena de 3 años. Fue un camino duro, pero tenía confianza en mí, sabía que por las dos, lo iba a lograr”, recuerda emocionada.
Hija de un productor ganadero, su vida fue en función de la chacra: “Desde chica quería ser veterinaria, pero como no tenía las posibilidades de estudiar una carrera universitaria comencé un terciario. Amo el campo, la simpleza de los productores, el acercarme a cada uno de ellos y que te reciban con afecto en sus casas. Ellos tienen una empatía que sobresale, si el vecino necesita algo todos están para ayudar”, comenta.
Inició su labor en la Asociación Ganadera, donde realizaba tareas de acompañamiento técnico a los productores. Ese empuje por seguir creciendo profesionalmente la llevó a representar lugares como la subsecretaría del Agro, donde es la referente territorial del municipio. “Hice muchos cursos y me capacité con los talleres que dictaban desde INTA. Hoy, trabajo asesorando y acompañando a las cooperativas, presentando los proyectos para el fortalecimiento del agro en conjunto al Ministerio del Agro y Producción de la provincia”, explica.
Una de las tareas que le da más satisfacción es la que realiza como secretaria en la Cooperativa Azucarera Integración Limitada formada por 50 socios. Está, poseen una planta de producción donde las mujeres de la comunidad envasan los productos que compran a las productoras de los diversos parajes como o traen los socios, para realizar las conservas. “Por ahora la venta es zonal o en ferias, tenemos producción de azúcar orgánica y venta de pickles, pero estamos trabajando para que estos productos que ellas elaboran, lleguen a toda la provincia: esto ayudaría a proyectar una independencia a futuro para cada una de ellas”.
De su función como técnica y asesora rescata como aprende del poder de acción que tienen las mujeres. El cual entiende, es relegado por una cultura históricamente patriarcal: “muchas veces soy la única mujer en las capacitaciones sobre el manejo de la producción de yerba mate o ganadería. Creo que esta circunstancia visibiliza la fuerza de las jóvenes y el espacio que podemos ocupar: que los productores tomen conciencia que no solo el hijo varón de las familias pueda manejar un campo o trabajar con los tareferos. De la misma forma, sus hijas, tienen la facultad de hacerlo”, reflexiona Gianina
“Una de las principales problemáticas de la mujer rural es su acceso a la educación, lo que generaría una independencia económica y una libertad de decisión sobre su futuro. Hablo y le inculco a mi hija que estudie para poder ser una mujer independiente. Es por eso que estamos buscando el acompañamiento de otras cooperativas para que la nuestra crezca y se fortalezca”.
Hay muchos parajes donde las chicas no tienen acceso al estudio ni futuro posible; entonces migran y en la cooperativa les damos una actividad, un oficio. “Agradezco el acompañamiento del intendente de Andresito y de los productores que abren sus puertas para que yo los asista como técnica”, cuenta con orgullo de cada institución que represento. Doy todo lo que soy por este trabajo y sigo los pasos de muchas mujeres que me acompañaron e hicieron que tenga mucha más fuerza: La ingeniera Luciana Imbrogno o Silvia Chiappetta quien me acerco al grupo Mujeres Rurales Argentina el cual pertenezco con mucho orgullo. A partir de eso, mi lucha por las misioneras es un compromiso diario”, comenta.
Las responsabilidades en el campo son arduas, no hay horarios ni sábados, ni domingos. Giannina cuenta que si tiene que ir a ver una cooperativa, armar proyectos y evaluar su trabajo, lo hace con satisfacción: “el ver que después de esa labor, los productores obtuvieron sus demandas, es lo más valioso que vivo, hasta silos se han hecho en la zona por la presentación de proyectos desde agroindustrias, eso me enorgullece. Son logros en conjunto y mi esfuerzo lo reconozco”. Asume con orgullo el camino que transitó con un gran esfuerzo.
Hoy se la distingue como una mujer empoderada: “todo lo hacía por mi hija y por mí. Hasta que me di cuenta de las necesidades de otras jóvenes y ahí lo entendí. Yo tenía que acompañarlas. No todas tienen las mismas oportunidades, por eso debemos apoyar su desarrollo. Siempre les aconsejo que estudien lo que haya en su municipio pero que lo hagan, y así van a tener una herramienta para crecer de a poco”, concluye Gianina quien contagia con una sonrisa transparente y con su compromiso de lucha por una sociedad más justa para las mujeres de su amada tierra colorada.








