Por Redacción Extra Digital
Doce días y una bacteria bastaron para que la vida de Delfina Labriola cambiase dramáticamente. De 9 de Julio se fue a La Plata a estudiar Medicina. Se recibió en 2024. Pero en agosto del 25, le pasó una de esas cosas que, estadísticamente, ocurre una en un millón. Y le tocó a ella. En diálogo con «Un Plan Perfecto» (Supernova 97.9) Delfina contó que todo comenzó después de haber ido a donar sangre. Ese mismo día apareció la fiebre y una descompostura que, lejos de aplacarse, empeoró. Siendo médica no le llamó la atención hasta que, pasadas las horas, la fiebre no bajaba. Le pidió a una colega que la llevase a la guardia donde le hicieron estudios y la dejaron en observación ya que presentaba un cuadro con muchas dudas para sus colegas médicos.
Al otro día, temprano, la cosa empeoró y entró a cirugía, donde tuvo complicaciones y entró en coma. Luego se determinó que lo que atacó a Delfina fue la bacteria del meningococo. Le provocó un shock séptico que le afectó los órganos y por eso, sumado a las drogas que le administraron, tuvieron que amputarle las piernas, algunos dedos de las manos, además de tener complicaciones renales. Hoy se hace diálisis tres veces por dia, con un transplante en el horizonte.
A un año de lo sucedido, la tranquilidad con la que hoy Delfina relata lo que le ocurrió habla del trabajo de recuperación, no sólo fisica sino también emocional. La escritura le sirvió de catarsis para poner en palabras lo sucedido.
Entre los diversos factores que se complotaron para que esa bacteria haya impactado tan fuertemente en ella, Delfina reconoce que vivía en la residencia del hospital, su día pasaba por la actividad médica, no muy bien alimentada y con la presión que implica el trabajo en el sistema de salud. Y un dato muy importante: hoy la vacuna contra el menigococo está en el calendario oficial, pero para la generación de Delfina aun no estaba y encima, la cepa que la atacó, es diferente a la que hoy sí cubre la vacunación. En definitiva, una sucesión azarosa de factores combinados con dramáticas consecuencias.
En la entrevista, Delfina relató el proceso de recuperación, de adaptarse a su nueva realidad. «Transitar un duelo físico, de pasar de ser una persona sana a estar amputada y con una enfermedad crónica» dice la médica de 27 añós. Para ello, con sus días buenos y días malos, la escritura fue fundamental, y asi nació «En la sangre», el libro en el que relata sus vivencias, una suerte de terapia escrito durante el año de la recuperación. El 25 de septiembre lo presenta en La Plata y, a principios de octubre hará lo mismo de local, en 9 de Julio, en el salón blanco que, imaginamos, estará colmado de familiares, amigos, colegas y cualquiera que quiera acercarse a conocer y escuchar la historia de recuperación de esta joven nuevejuliense.





