Apenas 48 horas de haber disputado la final del ATP 250 de Ginebra, Mariano Navone hizo su presentación en el segundo Grand Slam de la temporada, venciendo al estadounidense Jenson Brooksby por un triple 6-4, luego de poco más de dos horas y media de partido. El inicio del encuentro lo tuvo al nuevejuliense tratando de encontrarse con su juego, cosa que logró luego de los primeros games y pudo comenzar a desplegar su estrategia.
Con el calor como tercer protagonista, algo inusual en la primera semana de Roland Garros, ambos jugadores tuvieron un enorme desgaste físico. La intensidad de Navone chocaba con la resistencia del estadounidense que ya, en el segundo set, daba señales de estar llegando al límite de sus fuerzas. Un nuevo 6-4 en favor de Navone pareció confirmar esta sensación.
El inicio del tercer set parecia que sería un trámite para que el argentino se llevase la victoria. Firme con sus golpes, rapidamente se puso en ventaja. Pero, Brooksby revivió y de a poco, en base a todas las variantes de su gran revés, equilibró el juego. Navone siguió siendo Navone, tranquilo, contundente, sin desesperarse pero, el estadounidense, en cada punto que estuvo casi contra las cuerdas, sacó a relucir su talento, a pesar que lleva una racha de ocho derrotas consecutivas.
En el 5 a 4, la balanza terminó de inclinarse en favor de Navone que, finalmente, se desahogó con un grito al finalizar el encuentro, dando muestra no solo de lo duro que fue el encuentro, sino que además el alivio de haber debutado así en Paris, la cita mayor en donde busca reafirmar todo los avances y expectativas que ha generado durante toda la gira de polvo de ladrillo.
Dos días tiene Mariano para disfrutar, descansar y prepararse para el desafío que le toca en la próxima ronda de Roland Garros. Alli lo espera el checo, Jakub Mensik, numero 26 preclasificado, dueño de un juego muy intenso que será, sin dudas, una nueva batalla para Navone, aunque ya dejó más que claro que está muy bien preparado, tanto física como mentalmente.





