Alunados

A cincuenta años de haber pisado la Luna, repasamos datos, curiosidades, mitos y verdades de una loca aventura que dejó una huella famosa y un ganador en la carrera espacial.

(Por Juan Manuel Jara)

        La luna. Ese objeto de deseo astronómico que cautiva a la humanidad desde que el hombre levantó la cabeza y la descubrió iluminada en el firmamento. Fuente inagotable de estudio, curiosidad e inspiración para filósofos, sacerdotes, astrónomos, escritores, pintores, músicos y políticos. Ya KayeBallard cantaba “Fly me to themoon” (“Llévame a la luna”) antes que rusos y americanos decidieran extender la guerra fría fuera de la atmósfera terrestre. Pero fue la versión de Sinatra la que sonó en la cápsula del Apolo 11 cuando “Buzz”Aldrin le dio Play a la casetera después de hacer su caminata lunar.

        Estamos transitando la semana especial por los 50 años de aquel histórico Julio del 69 cuando la misiónApolo 11, con los tres astronautas Armstrong, Aldrin y Collins, llegó a la superficie del satélite natural terrestre. Un triunfo que en ese momento estaba cumplido en un 50% porque faltaba aun traerlos de vuelta a la Tierra. Pero todo aquello que marcó un antes y un después en los logros de la humanidad fue una tarea riesgosa, temeraria y muy costosa.

        En 1962, el presidente J.F. Kennedy, quizás con la oreja mojada por los avances en materia espacial de los rusos que ya se habían adelantado poniendo en órbita a la perra Laika primero y luego al cosmonauta Yuri Gagarin, puso en marcha el objetivo lunar sentenciando que querían llegar ahí “no porque fuera fácil, sino porque era difícil” y, consciente de ello, agregó que era «la aventura más grande y peligrosa en la que jamás se ha embarcado el hombre».

        Pensémosloasí. Un viaje de ida y sin vuelta asegurada a un objeto que está a 400 mil kilómetros de distancia. La carrera espacial entre rusos y estadounidenses ya había cobrado varias vidas, obtenido pocos logros y gastado millones. La opción de apuntar directamente a la luna era a todo o nada. Cada parte de la travesía implicaba un riesgo muy alto: el despegue, el trayecto, la supervivencia en la cápsula, el alunizaje, el posterior acople con el módulo para emprender el camino de regreso, y volver a entrar a la atmósfera terrestre. Muchos factores a tener en cuenta en un terreno absolutamente desconocido. El 16 de julio de 1969, los tripulantes del Apolo 11 sólo sabían con certeza adónde querían llegar, pero tenían muchísimos motivos para preguntarse si volverían a pisar la Tierra. Ellos mismos admitieron que emprendieron el viaje sabiendo que sus probabilidades de llegar a la Luna con éxito y regresar vivos a la Tierra eran aproximadamente de un 50%. La apuesta de la NASA fue arriesgadísimay múltiples factores podían haber convertido la misión en un trágico fracaso ante una audiencia de 600 millones de telespectadores.

Al infinito y más allá

        Los astronautas de la Apolo 11 fueron lanzados en la parte más alta de un cohete Saturn V de tres secciones el 16 de julio de 1969 desde el Centro Espacial Kennedy y alcanzaron la órbita lunar luego de sólo tres días en el espacio, el 19 de julio de 1969. Al día siguiente llegó a la superficie de la Luna a las 17.39 horas. Y, para ser precisos, recién el 21 de julio de 1969 a las 2:56 (GMT), Neil Armstrong, pisó por primera vez la Luna. Aquel pequeño paso para un hombre pero uno enorme para la Humanidad emocionó al planeta entero que estaba en vilo siguiendo el minuto a minuto de este viaje sin precedentes. Y claro que hubo momentos de tensión y desesperación tanto en la cápsula como en el centro de control terrestre de Houston.

        Historias hay varias, pero según concuerdan muchos de los protagonistas de aquellas jornadas, uno de los momentos en los que a todos se lesdetuvo el corazón fue durante el descenso sobre la superficie lunar, cuando la computadora del módulo que piloteaban Armstrong y Aldrin sufrió una sobrecarga y saltó una alarma. Los astronautas preguntaron a Houston si debían abortar la operación y el centro de control se tomó un largo minutoantes de contestar que ignorasen el alerta. Pero eso no fue todo. Neil Armstrong se dió cuenta de que el módulo se había desviado del lugar previsto para el alunizaje y que se dirigían a un inmenso cráter lleno de rocas que podrían destruir las patas de la nave e impedirles salir de allí. Con su reconocida experiencia de piloto de combate, puso en modo manual y piloteó la nave alunizándola suavemente sobre una zona plana y libre de rocas. Alivio y alegría se vivió en el Centro de Control cuando la voz de Armstrong replicó por los intercomunicadores con otra mítica frase de la odisea lunar, “Houston, aquí baseTranquilidad. El Águila ha aterrizado”.

        Algunos números que ejemplifican la magnitud de la hazaña. El programa Apolo costó 24.000 millones de dólares (A valores actuales serían unos 200.000 millones de esa moneda). Más de 400.000 trabajadores participaron en su desarrollo. El cohete, la nave y el módulo lunar estaban compuestos por 5.600.000 piezas. Aunque todas hubieran funcionado correctamente, se podían haber producido hasta 5.600 averías. Dato curioso: Cualquier celular de hoy tiene más memoria que la computadora que los astronautas llevaban a bordo.

        Aunque la misión Apolo 11 es la más conocida y recordada, después del 20 de julio de 1969, el hombre ha pisado la Luna en cinco ocasiones más. Con el Apolo 12 en el 69, en el 72 fueron el Apolo 14 y el 15, y el Apolo 16 y el17 en el 72. Hasta ahora, Eugene Cernana fue el último hombre en pisar la superficie lunar en diciembre del 72 con la Apolo 17.

Lo que la Luna nos dejó

        La exploración lunar trajo avances que luego se trasladaron a cuestiones de la vida cotidiana. Desarrollos que se transformaron en elementos que hoy son parte de nuestra actividad diaria y que quizá nunca se hubieran logrado de otra forma. Aquí enumeramos algunos de ellos según unos datos curiosos aportados desde la NASA.

        Las herramientas eléctricas inalámbricasson anteriores a los vuelos Apolo, pero el programa de la NASA ayudó bastante a que estos productos evolucionaran hasta ser tal como los conocemos hoy. En 1961, Black &Decker,había lanzado un taladro sin cable. Y fue la misma empresa la que diseñó un taladro especial para obtener muestras del suelo lunar. Los conocimientos adquiridos con el desarrollo del motor y las baterías permitieron a Black &Decker innovar con toda una gama de nuevos dispositivos. Uno de ellos fue la DustBuster, la primera aspiradora inalámbrica que salió a la venta en 1979 y en 30 años se vendieron más de 150 millones de unidades.

 

        La precisión era crucial para el éxito de los alunizajes. Una fracción de segundo podía marcar la diferencia entre la vida y la muerte para los astronautas. Así que no es de extrañar que la NASA necesitara los relojes más precisos que pudieran obtener para el control de la misión. La solución fue una versión más avanzada de relojes de cuarzo que daba a los aparatos una precisión de un minuto al año.

        La tecnología usada en las naves de la misión Apolo para purificar el agua se emplea ahora para matar las bacterias, virus y algas en fuentes de agua y piletas. El programa fue pionero en el uso de tecnología sin cloro basada en iones de plata. La necesidad de espacio y hacer que las naves fueran lo más livianas posibles llevó a la NASA a investigar sobre un tema crucial: almacenamiento y preservación de los alimentos para los casi 13 días que duraban las misiones lunares. La solución fue el proceso de liofilización, por el cual se extraía a temperaturas muy bajas el agua de la comida fresca recién cocinada. Para comerla, solo había que agregar agua caliente.

        La ropa también implicó un desafío. Aun hoy los astronautas usan un traje basado en un modelo de 1965 diseñado para proteger a la tripulación del Apolo en sus caminatas sobre la superficie lunar. Esta tecnología también inspiró la fabricación de zapatillas deportivas más flexibles, estables y que absorben los golpes, tal como se vienen vendiendo en las últimas décadas. Proteger a los astronautas del fuego también llevó a la NASA a desarrollar un nuevo tipo de tela ignífuga que aún hoy en díaestá en uso. Y las mantas isotérmicas también tienen su génesis en el programa Apolo. Manta espacial se llamó al material aislante brillante con el que laNASA protegió los módulos lunares del Apolo del calor del sol. Daba la sensación deuna nave envuelta en papel de aluminio. Eso inspiró la manta de supervivencia que conocemos y vemos en la actualidad, hecha de plástico, película protectora y aluminio.

El regreso

        Mencionamos que desde el 72 ningún hombre volvió a pisar la Luna. ¿Motivos? Dos, fundamentalmente. Más allá del interés científico, detrás de las misiones a la Luna se encontraban motivos políticos: la competencia por el control del espacio. Una vez conquistada, empezó a perder valor la posibilidad de regresar. El otro motivo, el más importante: el altísimo costo, unos 104.000 millones de dólares se calculó que costaría la nueva misión.

        Pero no hace mucho, el presidente Donald Trump anuncióque se propone volver próximamente al satélite y que esto solo podría ser una primera escala de un viaje hacia la conquista de Marte.Trumpaprobó la Directiva de Política Espacial 1, una orden presidencial que emplaza a la NASA a enviar de nuevo misiones tripuladas a la Luna.

        Ya en 2004 George W. Bush había propuesto un plan parecido al de Trump, con la luna como primera escala en un viaje a Marte. Pero quedó en la nada por el mismo motivo de siempre: el altísimo costo. Tampoco Barack Obama se mostró interesado en hacer ese gasto. Habrá que ver si esta vez le hacen caso al presidente. Pero a diferencia de la época del proyecto Apolo, hoy hay empresas privadas que han logrado avances en materia de proyectos espaciales y que cuentan con recursos para por lo menos intentarlo, en paralelo con la NASA.

        Neil Armstrongdióese pequeño paso para el hombre y que, sin dudas, fue un gran paso para la Humanidad entera. Pero como dijo su compañero “Buzz” Aldrin, la misión del Apolo 11también fue y será siempre, un símbolo de la insaciable curiosidad del hombre para explorar lo desconocido.