Por Redacción Extra Digital
La política argentina atraviesa una semana de movimientos estratégicos que ponen de manifiesto las grietas en las alianzas actuales y las ambiciones de cara al futuro. Mientras el PRO bonaerense intenta contener el malestar de sus referentes territoriales frente al avance de sus socios nacionales, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, busca romper el cerco de su propia provincia con un desembarco de alto perfil en territorio cordobés.
El PRO y el desafío de convivir con los «leones»
Para este martes 5 de mayo, la cúpula del PRO bonaerense ha convocado a una reunión clave en la ciudad de Buenos Aires que promete ser un termómetro de la relación con La Libertad Avanza (LLA). El encuentro se produce en un clima de creciente inquietud entre los intendentes del partido, quienes denuncian una convivencia cada vez más compleja en sus propios distritos. Las quejas serán escuchadas por el presidente del partido, Cristian Ritondo y Diego Santilli. Este último aun pivoteando entre los dos espacios. Recordar que la semana pasada fue parte de la reunión territorial que los libertarios organizaron en la localidad de Suipacha, además de ser Ministro del Interior de la administración Milei. Santilli sigue el camino sinuoso de la ambiguedad partidaria, sabiendo que necesita de ambos espacios, que se miran de reojo y se desconfian mutuamente, porque comparten el electorado que necesita «el Colo» para sus aspiraciones de ser gobernador de Buenos Aires.
El eje del reclamo gira en torno a lo que muchos jefes comunales consideran una intromisión de las figuras locales de la fuerza de Javier Milei, quienes en lugar de actuar como aliados, estarían posicionándose para disputar el control territorial en las próximas elecciones. La estrategia del PRO para este año ha sido la de «blindar» sus municipios, buscando empoderar a los intendentes para que actúen como un muro de contención frente a los ruidos externos y posibles escándalos de la fuerza libertaria. Sin embargo, el temor a quedar relegados en el armado de las listas legislativas y la falta de un canal de diálogo institucional fluido han llevado a los mandatarios locales a exigir definiciones claras para preservar su capital político.
Kicillof en Córdoba: una apuesta más allá de la provincia
En paralelo, el gobernador Axel Kicillof ha iniciado una gira por la provincia de Córdoba que su entorno describe como una agenda de gestión, pero que analistas leen claramente en clave electoral. La excusa formal es su participación en el Congreso de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad (FATSA) en La Falda, invitado por el referente de la CGT, Héctor Daer. No obstante, la actividad incluye encuentros en la Universidad Tecnológica Nacional y reuniones con sectores rurales e industriales del «impenetrable» territorio cordobés.

Este desembarco es significativo debido a que Córdoba ha sido históricamente una provincia esquiva para el peronismo bonaerense. La incursión de Kicillof se da bajo una estrategia de cautela, evitando confrontar directamente con el gobernador local, Martín Llaryora, con quien mantiene canales abiertos en temas de federalismo y reclamos ante el gobierno nacional. Al expandir su presencia fuera de los límites de Buenos Aires, Kicillof busca consolidar una imagen de líder con proyección nacional para 2027, intentando demostrar que su modelo de gestión puede encontrar eco incluso en los sectores más críticos de la zona central del país.





