
Por Ing. Agr. / Paisajista Florencia Céspedes
El avance de la urbanización ha hecho que los espacios para las huertas en los domicilios sean escasos y, asi, se aprovechan terrazas y balcones en edificios.
Estos lugares crean un ambiente distinto para nuestra huerta o frutales, a diferencia de los cultivos extensivos, al ser en pequeña escala, generan un microclima donde hay menos variación de temperatura o más humedad edáfica por regar, en el otro caso solo dependen del aporte de la atmósfera.
Suelos pobres en nitrógeno para las especies de hoja o pobres en fósforo para frutos (tomates, ajíes, coliflores, brócolis), los hacen más susceptibles al ataque de patógenos. Siembras en altas densidades, falta de rotación, muchas horas de rocío pueden traernos problemas fúngicos (hongos) y si hay viento la dispersión de esporas agrava todo enfermando más plantas. Mildiu, moho gris, manchas foliares, podredumbres en raíces son algunas de ellas.