Mientras Emiliano “Dibu” Martínez consolidaba su nombre entre los arqueros más determinantes del fútbol internacional, Amanda “Mandinha” Gama, su pareja. construía en paralelo un recorrido propio, con identidad y proyección empresarial. Lejos del ruido de las tribunas, desarrolló una marca que hoy compite en el exigente mercado europeo del diseño infantil.
Formada en diseño de interiores, Mandinha —de raíces brasileñas y portuguesas— fundó en 2014 “Mi Sueños Kids”, un emprendimiento especializado en ambientación integral de espacios para niños. La propuesta combina mobiliario, decoración, textiles, juguetes y planificación personalizada, con un enfoque que prioriza funcionalidad, seguridad y estética.
La marca nació en Londres y rápidamente encontró su nicho en un segmento que demanda soluciones completas y diseño a medida. No se trata únicamente de vender muebles: el servicio incluye asesoramiento integral, diseño personalizado, instalación y acompañamiento posterior. Incluso contempla la reubicación del mobiliario a medida que los chicos crecen y cambian sus necesidades.
Con el tiempo, la firma amplió su catálogo hacia líneas de indumentaria infantil y accesorios pensados por edades, consolidando una identidad coherente y cuidada. El crecimiento permitió la apertura de dos locales físicos: uno en Londres y otro en Watford, dentro del complejo comercial Battlers Green Farm. En redes sociales, la comunidad de seguidores destaca el equilibrio entre practicidad y sofisticación, una fórmula que convirtió al emprendimiento en referencia dentro del rubro.
La relación entre Mandinha y Emiliano Martínez comenzó en Londres, cuando el arquero daba sus primeros pasos profesionales en el Arsenal. Ella trabajaba en el restaurante familiar, frecuentado por futbolistas del club, y el vínculo se inició de manera discreta, lejos de la exposición mediática. La pareja formalizó su relación en 2013 y se casó en 2017 en una ceremonia íntima. Hoy son padres de Santiago y Ava. A lo largo de los años, mientras Martínez avanzaba en su carrera internacional, Mandinha consolidó un proyecto propio que trasciende el rol de “esposa de futbolista” y se afirma como una empresaria con marca y visión. En tiempos donde la imagen pública suele eclipsar lo personal, su caso muestra que también fuera de la cancha se construyen trayectorias sólidas.





