El legislador bonaerense Valentín Miranda puso en el centro del debate público el estado de la Ruta Nacional 5, calificando la parálisis de las obras y el deterioro de la calzada como una «sentencia de peligro cotidiano» para los miles de usuarios que transitan esta arteria vital. En declaraciones recientes, el diputado de la Unión Cívica Radical expresó su profunda preocupación por la falta de respuestas del Gobierno Nacional ante una infraestructura que se encuentra, según sus palabras, en un estado crítico.
Miranda hizo hincapié en que la Ruta 5 no es solo una vía de comunicación, sino el principal corredor productivo que conecta el puerto de Buenos Aires con el oeste de la provincia y la Pampa húmeda. La interrupción de los proyectos de transformación en autopista y la ausencia de un mantenimiento básico han convertido varios tramos en escenarios de accidentes constantes, afectando no solo la economía regional sino también la seguridad física de los vecinos de distritos como Nueve de Julio, Pehuajó y Trenque Lauquen.
El diputado cuestionó con dureza la decisión de postergar las inversiones estructurales en el marco de las políticas de ajuste actuales. Para Miranda, el argumento del equilibrio fiscal no puede ser una excusa para desatender rutas que ya han cobrado numerosas vidas humanas. El legislador insistió en que el corredor requiere una intervención urgente que exceda el simple bacheo superficial, demandando la reactivación de los contratos de obra pública que quedaron suspendidos en el último año.
Acompañado por el reclamo de diversos intendentes de la región, Miranda subrayó que la desinversión actual tendrá costos mucho más elevados en el futuro. Según el legislador, cada día que pasa sin trabajos de bacheo profundo y señalización adecuada, el asfalto se degrada de manera exponencial, lo que eventualmente requerirá una reconstrucción total en lugar de una reparación parcial.
La postura de Miranda busca elevar el tono del reclamo ante las autoridades de Vialidad Nacional. El diputado adelantó que continuará impulsando proyectos en la Legislatura provincial para visibilizar la problemática y exigir un cronograma claro de obras. La intención es conformar un frente común entre legisladores de distintos espacios políticos y organizaciones civiles de usuarios viales, quienes llevan décadas esperando la prometida autovía.Mientras la discusión política continúa en los despachos, quienes transitan la Ruta 5 enfrentan a diario banquinas descalzadas, falta de iluminación y una carpeta asfáltica que, en palabras de Miranda, representa un «obstáculo para el desarrollo nacional». La presión sobre el Ejecutivo crece, mientras la comunidad regional observa con escepticismo si las declaraciones se traducirán finalmente en la llegada de las máquinas a la ruta.






