Una videollamada de diez minutos, una conexión inestable y un diagnóstico emitido a través de un monitor. Para millones de personas, esta es la nueva cara de la medicina. Si bien la tecnología promete inmediatez y comodidad, la velocidad está pasando una factura invisible pero muy costosa: la pérdida del contacto humano.
Un algoritmo o una cámara web no pueden tomar el pulso, percibir el lenguaje corporal ni ofrecer la empatía que se siente al mirar a los ojos en un consultorio. La salud no es un trámite digital, es un vínculo de confianza. Sin embargo, el camino no es rechazar el progreso, sino entender que la tecnología debe funcionar como una aliada, y nunca como un reemplazo de la calidez humana. Eso parece decir el pediatra e infectólogo Dr. José María Giuliodoro que se expresó en ‘Temprano para todo’ (Supernova 97.9) sobre la telemedicina, el servicio de la Cooperativa eléctrica y de servicios ‘Mariano Moreno’: “Presenté en el Concejo Deliberante un pedido para usar la Banca Ciudadana (o Banca 19) para regular la telemedicina a nivel local, porque su avance sin control preocupa y deshumaniza la atención médica. No estoy en contra de ella (de la telemedicina), pero debe haber una ordenanza que la regule y garantice la calidad y seguridad para los pacientes. Lamento la falta de pronunciamiento de colegas e instituciones locales (entre ellas el Colegio Médico local y el Distrito VII) y agradezco el poyo jurídico recibido para este proyecto del estudio Cerdeira”.
Giuliodoro, que aún no tiene fecha asignada por el Concejo Deliberante para su exposición en el HCD, también expresó categóricamente que “la salud de nuestros vecinos es un derecho fundamental y que no tiene que ser tratado ni como una mercancía de consumo masivo ni como un trámite virtual” y aclaró que el Colegio médico de l provincia de Buenos Aires sí se ha manifestado en contra de este tipo de concepto de telemedicina y que debe ser el Colegio médico local el que debe ejercer el control de la matrícula de los profesionales que están actuando allí”.
Para el médico “la regulación de la telemedicina es fundamental para garantizar la ética, la idoneidad profesional, la protección de datos y la seguridad del paciente. La ordenanza busca controlar la habilitación y práctica de estos servicios, asegurar transparencia sobre quién atiende y bajo qué condiciones, y que los profesionales estén debidamente matriculados y cubiertos. Además, propone que las tasas recaudadas se reinviertan en los centros de salud de las localidades. El problema en los pueblos no es la falta de médicos, sino los bajos salarios que se pagan, lo que desincentiva la permanencia de profesionales. Si no se regula, aumentará el desamparo de la población”.
Finalmente, el doctor Giuliodoro expresó: “La gente quiere atención médica inmediata y de calidad, pero el sistema actual tiene falencias y falta de regulación, especialmente con la telemedicina. Publiqué un artículo sobre el tema, pero no hubo respuesta de las autoridades ni del Concejo Deliberante. Ningún concejal me llamó, tampoco la Secretaria de Salud. Es fundamental que haya control municipal y un registro para estos servicios, y que la Secretaría de Salud se involucre. La falta de acción y debate perjudica tanto a la profesión médica como a la salud pública”.
El futuro de la salud no tiene por qué ser frío ni distante. La solución no es apagar las pantallas, sino devolverlas al lugar que les corresponde, el de una herramienta de apoyo. Un modelo verdaderamente eficiente es aquel donde la telemedicina se reserva estrictamente para el seguimiento de rutinas, la renovación de recetas o la resolución de trámites burocráticas, dejando el diagnóstico inicial y la contención emocional en manos de la presencialidad, en el consultorio. La tecnología es un puente fantástico que acorte distancias cuando el médico ya nos conoce, nunca el muro que nos impida volver a estrechar su mano. Porque, al final del día, la medicina puede evolucionar con la tecnología, pero la curación siempre necesitará del calor humano.





