Por Redacción Extra Digital
El mercado financiero argentino ha vivido este jueves una jornada de marcadas contradicciones que refleja la fragilidad de la confianza inversora. Mientras las acciones de las principales empresas locales lograron revertir una apertura negativa y cerrar con sólidas ganancias, los títulos públicos profundizaron su caída, empujando el riesgo país nuevamente por encima de la barrera de los 580 puntos básicos.
Esta dualidad en los mercados ocurre en una semana crucial para la administración económica, marcada por el anuncio de un préstamo internacional (REPO) destinado a garantizar los pagos de deuda inmediatos, una medida que, aunque trajo alivio inicial, no ha logrado despejar todas las dudas sobre la sostenibilidad financiera a largo plazo.
Tras un comienzo de rueda dubitativo, el índice S&P Merval de Buenos Aires logró recuperar terreno, consolidándose por encima de los 3 millones de puntos. El optimismo se contagió a Wall Street, donde los certificados de acciones argentinas (ADRs) mostraron subas de hasta el 5%, lideradas principalmente por los sectores de energía y finanzas.YPF y BBVA encabezaron la recuperación con alzas superiores al 3%, revirtiendo las pérdidas registradas en las primeras horas de negociación mientras que Transportadora Gas del Sur tuvo un avance cercano al 4,5%, beneficiada por las renovadas expectativas exportadoras de Vaca Muerta para este 2026.
Los analistas sugieren que este rebote responde a una «caza de oportunidades» por parte de inversores que consideran que los precios actuales de las compañías argentinas están descontando escenarios excesivamente pesimistas, despegándose así de la tendencia errática de otros mercados emergentes.
Sin embargo, el optimismo bursátil no se trasladó a la renta fija. Los bonos soberanos en dólares, tanto los de ley local como extranjera, operaron con signo negativo, lo que provocó que el indicador de riesgo país elaborado por JP Morgan ascendiera hasta los 583 puntos.
Esta suba aleja al indicador de los mínimos alcanzados apenas 24 horas antes, tras el anuncio del préstamo de USD 3.000 millones. El mercado parece estar evaluando con cautela el costo financiero de estas operaciones y la capacidad real del Banco Central para acumular reservas de cara a un año que exige compromisos de pago por más de USD 4.000 millones solo en este trimestre.
En contraste con la volatilidad de los títulos, el mercado de divisas mantuvo una relativa calma bajo el nuevo esquema de bandas de flotación implementado a principios de año. El dólar Blue retrocedió levemente hasta posicionarse en torno a los $1.510 para la venta. Los dólares financieros (MEP y CCL) mostraron oscilaciones mínimas, moviéndose en un rango de entre $1.495 y $1.536. El Banco Central cerró la jornada con un saldo comprador de USD 62 millones, sosteniendo la racha positiva de acumulación de divisas en lo que va de enero.
La paradoja que enfrenta Argentina es clara: mientras la «economía real» representada por sus empresas líderes parece encontrar un piso de recuperación, el Estado nacional sigue bajo la lupa de los prestamistas internacionales, quienes demandan señales más contundentes de solvencia fiscal antes de reducir de forma definitiva el costo del financiamiento para el país.





