El precio de la carne bovina volvió a dispararse en diciembre y registró la mayor suba mensual de 2025. Los distintos cortes aumentaron en promedio un 11,2%, superando ampliamente la inflación del mes y consolidando una dinámica que se arrastra desde comienzos del año. Según el Observatorio de Precios del CEPA, el sector volvió a ubicarse entre los principales motores de la suba de precios, mientras que el IPCVA estimó un aumento interanual superior al 70%.
La incidencia de la carne en la canasta explica su impacto macroeconómico. Su peso en el Índice de Precios al Consumidor oscila entre el 7% en el Gran Buenos Aires y el 13,3% en el noreste del país, lo que convierte cada movimiento de precios en un factor directo de presión inflacionaria y de deterioro del poder adquisitivo.
En términos interanuales, los precios de los cortes bovinos aumentaron 69,9% en diciembre de 2025, 39 puntos porcentuales por encima de la inflación general, que fue del 30,9%. Si se amplía el horizonte, desde noviembre de 2023 la carne acumuló un incremento del 330,1%, frente al 257,5% del nivel general de precios.
El informe del CEPA muestra que no se trató de un salto aislado. Desde marzo de 2025, la variación interanual del precio promedio de la carne se mantuvo de forma persistente por encima de la inflación. Tras una moderación relativa durante el invierno, desde octubre la dinámica volvió a acelerarse y se profundizó en el último bimestre del año.
En diciembre, el aumento fue generalizado. Los cortes intermedios subieron en promedio 11,4%, los cortes caros 11,2% y los económicos 9,2%, lo que indica que la suba atravesó todo el mostrador. La comparación con los sustitutos refuerza esta lectura: mientras la carne bovina aumentó más de 11% en el mes, el pollo subió apenas 1,2%. En el acumulado anual, la carne duplicó ampliamente la suba del pollo, que cerró 2025 con un aumento del 25,6%.
Esta divergencia se refleja en la brecha entre el asado y el pollo. En diciembre de 2025, con un kilo de asado se podían comprar 3,98 kilos de pollo, el valor más alto del último año, lo que sugiere un nuevo encarecimiento relativo de la carne vacuna y un desplazamiento forzado del consumo hacia alternativas más baratas.
También se observaron diferencias por canal de venta. En diciembre, los precios subieron 11% en carnicerías y 10,7% en supermercados. En el acumulado del año, el aumento fue del 75,7% en carnicerías frente al 61,5% en supermercados, una brecha que vuelve a poner en foco la formación de precios a lo largo de la cadena comercial.
El recorrido de 2025 deja una conclusión clara: la carne volvió a ubicarse por encima del promedio inflacionario y a jugar un rol central en la dinámica de precios. En una economía con consumo debilitado, su encarecimiento sostenido se consolidó como uno de los principales factores de presión sobre la inflación y el poder de compra.





