26 Ene 2026
32 C
Nueve de Julio

El Editorial del Lobo

lobo

Dos silencios, un mismo basural

El basural a cielo abierto de Nueve de Julio no es solo un problema ambiental. Es, sobre todo, el resultado de años de silencios políticos cruzados, de oficialismos que explican por qué no pueden y oposiciones que denuncian lo que dejaron pasar. En ese escenario, dos nombres concentran hoy el debate: Ignacio Palacios y Martín Banchero. Uno desde la UCR, otro desde el oficialismo PRO —aunque se declare peronista—. Dos roles distintos. Una misma deuda.

Ignacio Palacios habla hoy del basural como si se tratara de un descubrimiento reciente. Como si el problema hubiera surgido de la noche a la mañana. Pero los hechos son menos indulgentes: Palacios fue concejal durante todos los años en los que el basural ilegal siguió funcionando, incluso después de haber sido clausurado por ordenanza. Incendios, contaminación, reclamos vecinales y omisiones reiteradas no ocurrieron a espaldas del Concejo Deliberante.

Y el dato es concreto, incómodo y revelador: en todos esos años, Palacios hizo un solo pedido de informes sobre el basural. Uno. No hubo control sistemático, no hubo insistencia, no hubo presión política real. Hubo silencio. Y en política, el silencio prolongado no es neutral: es una forma de consentimiento.

Hoy ese silencio intenta reciclarse como denuncia. Se va a la Provincia con lo que no se resolvió —ni se exigió— en el ámbito local. Se habla de hartazgo, pero el hartazgo es de los vecinos, no de quienes tuvieron banca, tiempo y herramientas y eligieron no usarlas. Acompañar gobiernos, votar presupuestos y sostener mayorías también es gobernar, aunque luego se intente relativizar la responsabilidad.

Pero del otro lado tampoco hay absoluciones posibles. Martín Banchero, hoy funcionario del oficialismo, reconoce el colapso del basural, describe correctamente su historia y señala vetos y errores del pasado. Sin embargo, su conclusión es siempre la misma: no hay plata. Y cuando la falta de recursos se transforma en el argumento final, la gestión se detiene.

Decir que “sin medios económicos no se puede hacer nada” es más que una descripción: es una renuncia. Gobernar no es solo administrar carencias ni enumerar costos; es gestionar aun en la escasez, priorizar, buscar alternativas y tomar decisiones. Reducir la política ambiental a la espera de que Provincia o Nación abran una puerta deja al municipio sin iniciativa y a los vecinos sin respuestas.

El proyecto de un relleno sanitario “siglo XXI” suena bien, pero hoy es apenas una promesa sin financiamiento ni plazos. Un relato que tranquiliza desde lo discursivo, pero que no modifica la realidad cotidiana. Y mientras se explica por qué no se puede, el basural sigue ahí.

Así, la escena queda completa: Por un lado, una oposición que denuncia tarde lo que toleró durante años. Por el otro, un oficialismo que diagnostica bien, pero se paraliza en la falta de recursos.

El basural contamina el ambiente. Pero el silencio antes y la inacción ahora contaminan la política. No alcanza con señalar al otro. No alcanza con explicar por qué no se puede. La comunidad necesita algo más que relatos cruzados y responsabilidades fragmentadas. Necesita decisiones.

Porque en política hay una verdad incómoda pero simple: quien estuvo y calló, y quien hoy gobierna y no resuelve, también es responsable. Y esa responsabilidad no se discute. Se ejerce.

EL LOBO

 

Últimas noticias

Ruidos descontrolados, habilitación dudosa y renuncia esperada

Los concejales de La Libertad Avanza Sol Ormaechea y Luis Moos estuvieron ‘Temprano para todo’ (Supernova 97.9) para explicar...

Noticias relacionadas