Apenas horas después de salir del sanatorio Otamendi, donde fue operada por apendicitis, Cristina Kirchner reapareció con un mensaje contundente: la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos constituye, a su juicio, un hecho “absolutamente ilegal e ilegítimo”. En un posteo en X, la expresidenta denunció “el secuestro literal de un presidente y de su esposa” y acusó a Washington de haber cruzado un límite histórico en su intervención en América Latina.
Kirchner cuestionó directamente los motivos de la administración Trump, y advirtió que la acción no busca restaurar la democracia en Venezuela ni combatir el narcotráfico. “Se trató de apropiarse de la mayor reserva de petróleo convencional del planeta… a cara descubierta”, señaló. Según la exmandataria, la operación viola la Carta de la ONU, el Derecho Internacional y cualquier principio elemental de soberanía y convivencia entre Estados.
El mensaje de Cristina fue explícito: Estados Unidos, con su poderío militar y económico, establece un antecedente peligroso que amenaza a todos los países de la región. “Genera un escenario de alta inestabilidad en el país agredido y habilita futuras violaciones de soberanía, apropiaciones territoriales y saqueos de recursos por parte de cualquier potencia sobre naciones más débiles”, advirtió.
La expresidenta también vinculó el accionar estadounidense con viejas doctrinas de intervención: la política del “Gran Garrote” del corolario Roosevelt y la Doctrina Monroe. Según su análisis, la región no aprendió nada: décadas de golpes de Estado, dictaduras militares y saqueos económicos, impulsados o avalados por Washington, no solo fracasaron en sus objetivos, sino que dejaron un sentimiento adverso hacia Estados Unidos y profundizaron el atraso social y económico de América Latina.
El posteo cierra con un mensaje contundente: “Lejos de ser un acto aislado, la captura de Maduro es un golpe político y simbólico contra la soberanía latinoamericana. Una potencia que se siente con derecho a intervenir sin límites representa un peligro para cualquier país que intente mantener independencia política o económica”.





