Por Juan Manuel Jara
Era cantado que no iba terminar bien. Lo que comenzó como un rumor a media mañana de este miércoles, al mediodia estaba confirmado a este medio por una alta fuente municipal: Marcelo Unsain, el recientemente nombrado Director General de Gestión Ambiental del municipio ya no estaba más en el cargo.
Debe ser un récord ya que apenas estuvo ocho días en funciones. El 2 de junio pasado, el comunicado oficial daba cuenta del nombramiento de Unsain en el puesto que habia dejado vacante María Angélica Merlino. El mismo comunicado decía que “Unsain es Técnico Superior en Seguridad e Higiene en el Trabajo y cuenta con una amplia trayectoria en gestión operativa, logística pesada y procesos industriales, experiencia que aportará al fortalecimiento de las políticas ambientales que lleva adelante el municipio”. Lo que no decía el comunicado era el pasado no reciclable del flamante funcionario de Medio Ambiente, algo que empezó a trascender ampliamente en redes y en la calle.
Unsain acarreaba una condena civil y penal por un incidente ocurrido en 2015 en las afueras del bar “Q Pecado”, que estaba en la esquina de Vedia y Mitre, cuando siendo agente policial en una gresca terminó causandole lesiones graves a un joven de apellido Ponce. La carátula de la causa penal fue “Lesiones agravadas por haber sido cometidas por un funcionario policial, abusando de las funciones a su cargo, incumplimiento de deberes de funcionario publico y falsificacion de documento publico todo en concurso real”. La causa fue elevada a juicio en el fuero penal y en el civil y, con todo probado, le valió a Unsain una pena de tres años de prisión en suspenso e inhabilitación absoluta por el doble de tiempo por hallarlo culpable de los delitos caratulados, además de compensaciones económicas. Esto también le trajo la salida de la Policia ya que, oportunamente, como reza en el expediente, el Ministerio de Seguridad bonaerense cesanteó al por entonces subteniente Unsain por el compendio de causas. La sentencia quedó firme en 2023.
Hasta acá los hechos. Pero todo esto amerita un análisis mas completo de esta situación que involucra a la propia gestión municipal y lainterpela en su capacidad. El pasado de Unsain no se puede reciclar. Eso está claro. Fue juzgado, condenado, tuvo sus consecuencias y cumplió la pena. Pagó por lo ocurrido. Imaginamos que también expresó su arrepentimiento. Tiene derecho a reinsertarse? Claro que sí. Eso no está en duda. El tema no es con él. Ahora, se lo convoca a la función pública, un lugar con sobre exposición. Y acá, para seguir con los términos legales, queda probado en “concurso real” el amateurismo y falta de aptitud para el cargo de la gestión actual y sus principales funcionarios. Por qué?
Primero, pésimo timming. Nombrar a un funcionario con ese pasado en la función pública en la semana en la cual volvió a la primera plana a nivel provincial el tema “Ficha Limpia” es no ver el panorama completo. Lo tiraron a Unsain a los leones untado en dulce de leche.
Segundo, nadie hizo los deberes. Evidentemente, ante estos hechos, está claro que ninguno de quienes o quien asesora a la intendente Gentile, o incluso ella misma, analizó las posibles consecuencias de nombrar a Unsain. Nadie indagó demasiado en su curriculum vitae. O quizás sí, pero se confiaron en el “no pasa nada”. Ciclo básico de manejo político desaprobado. Algo que venimos marcando ya desde hace tiempo, la falta de capacidad de la mesa chica que, a esta altura de la gestión y por el acumulado de ejemplos, está claro que es una mesita de salita maternal, ni siquiera de preescolar. No están a la altura del cargo. La gestión hace agua por todos lados y los que están abordo son los mismos que agujerean el casco. Increíble pero real y triste.
Y tercero, el fondo de olla. Si tenés que ir a buscar a alguien con una mochila asi de pesada, te marca que estás rasgando el fondo de la olla. Como pasó el año pasado con la lista de concejales y así les fue (cuarto puesto peleando, siendo gestión, ahi nomás con la debutante lista vecinal). Lo mismo que con el reemplazo de Juan Pablo Boufflet. Tras varios “no” el puesto fue para Cristian Poggi, el segundo del ex secretario de Obras y Servicios Públicos, que nunca estuvo en el radar de las posibiliddes hasta que no quedó otra. Pero hubo que rascar el fondo de la olla y ahi están las consecuencias.
Al mismo tiempo, la intendente (¿cada vez más “Axelita”?) hoy estuvo en La Plata en un acto de una firma de un convenio entre la provincia y UNICEF según dice el comunicado con “el objetivo de ampliar y fortalecer las acciones vinculadas a la inclusión social, la protección de derechos, la salud, la nutrición y el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes”. Paradójico. Esto lo hace la misma gestión que cerró la Casa de Abrigo y que dejó a la deriva a adolescente y jovenes que necesitaban de “inclusión social, la protección de derechos”. Lo dicho, no hay uno del equipo que analice el partido, el tablero. Coherencia, por favor. Una brújula urgente para una gestión que está navegando sin el más minimo curso de timonel.





