Suscribo la presente carta en mi carácter de apoderada de la familia de Matías Sebastián
Inveninato, y lo hago con el corazón apretado pero con la voz firme, porque es el deseo de
quienes más lo amaron de mantener viva su memoria y que los hechos ocurridos el 17 de
septiembre de 2023 no caigan en el olvido.
Hace ya demasiado tiempo que una mañana que debía ser como cualquier otra se convirtió
en la peor pesadilla imaginable. En un segundo, en el lapso de un pestañeo, se apagó la
vida de un ser humano. Y con ella, se destrozó la vida de toda una familia, de un grupo de
amigos, de una comunidad que lo quería. Matías, el “Tingo” para quienes lo
conocíamos, tenía 37 años. Tenía proyectos, sueños, risas por compartir, abrazos por
dar. Y todo eso fue arrebatado en una fracción de tiempo que no alcanza a explicarse.
Hoy, con la certeza de que a la brevedad comenzará el juicio oral, nos dirigimos a ustedes
para decirles que este caso no puede quedar impune. Que la justicia que se avecina es un
paso necesario, pero que la justicia verdadera —esa que transforma, que sana, que
previene— sólo puede construirse desde la sociedad toda.
La familia de Matías ha decidido mantenerse alejada de la “mediatización» del proceso. No
es indiferencia, ni desinterés. Es, por el contrario, una decisión consciente y dolorosa: evitar
en la medida de lo posible el incremento de los daños psicoemocionales que todo esto
conlleva. Porque la revictimización que se produce en estos casos es inimaginable. Cada
titular, cada imagen, cada especulación vuelve a abrir heridas que apenas logran cicatrizar.
Y la familia, que ya sufrió lo indecible, merece respeto por su decisión.
Los medios de comunicación, en su momento, pudieron dar a conocer lo que ocurrió
después del hecho. Y allí, más allá de lo que decida el tribunal, quedó expuesta una
actitud altamente reprochable y dolorosa por parte de quienes resultaron imputados.
Una conducta que no solo agrava lo ya grave, sino que hiere de manera profunda a
quienes aún lloran a Matías. La fuga, el ocultamiento, la indiferencia ante una vida
que se extinguía en la banquina de un camino… Eso no se borra. Eso no se olvida. Y
eso no puede quedar sin consecuencias.
Queremos que este caso sea un espejo doloroso pero necesario para nuestra sociedad. En
un segundo se pierde una vida. En un segundo se destruye una familia. En un segundo, un
padre, una madre, un hermano, una hermana, un amigo, queda con un vacío que jamás
podrá llenarse.
Es urgente repensarnos. Es urgente decidir si seremos una comunidad que normaliza la
violencia vial, que tolera la impunidad, o si seremos una comunidad que dice basta, que
exige justicia, que protege a las víctimas y que no permite que la vida de una persona valga
menos que la comodidad de quien la arrebata.
En este camino, no podemos dejar de agradecer profundamente a todos aquellos que
hicieron posible que la verdad empezara a asomarse:
– A los testigos que, sin obligación, se presentaron y brindaron su palabra. Sin ustedes,
mucho habría quedado en la sombra.
-A la comunidad del Partido de Nueve de Julio, que rápidamente se hizo eco en las redes
sociales para compartir las publicaciones sobre la necesidad de obtener información de lo
ocurrido, su empatía conmueve y fue muy importante para ir logrando difusión y visibilidad.
– A la policía interviniente, por su actuar pronto y diligente desde el primer momento.
– A la Dirección de Seguridad y Monitoreo Municipal, cuyo trabajo resultó fundamental.
– A la Ayudantía Fiscal local, por su compromiso inmediato.
– Y a la Unidad Funcional de Instrucción N° 4, por llevar adelante esta investigación con la
seriedad que el caso merece.
– AL Centro de Acceso a la Justicia y Asistencia a Víctimas de Mercedes (CAJUS) que han
estado presentes acompañando, y contestando cada mensaje y llamado efectuado.
A todos ellos, la familia de Matías les debe un pedazo de esperanza.
Hoy no pedimos venganza. Pedimos justicia clara, concreta y ejemplar. Pedimos que el
nombre de Matías Sebastián Inveninato no se borre de la memoria colectiva. Pedimos que
su historia nos interpele, nos incomode, nos obligue a ser mejores.
Porque en un segundo se fue Matías. Y en un segundo, si no actuamos, podemos perder
mucho más.
Que su memoria sea semilla de justicia.
Emiliana Chávez
Apoderada de la Familia de Matías Sebastián Inveninato





