20 Abr 2026
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Nueve de Julio

No es Medicina, es un negocio del Mercado

Por Dr. José María Giuliodoro
(MP 111283. MN 97540 / Esp. Pediatría. Infectologia. Master Salud Pública)

La medicina no es un algoritmo, ni el paciente es un usuario. No hay buena salud sin medicina, no hay buena medicina sin la relación médico/paciente presencial, no hay buena salud con salarios indignos, no hay buena salud con médicos desinformados. La perdida de la humanización y la mercantilidad , en general, han sido un buen caldo de cultivo para que estos “nuevos” empresarios de la salud convoquen a estas magicas plataformas de la
telemedicina, agravado aún más cuando dichos “empresarios de la salud” son
colegas que dirigen instituciones Sanitarias.
No existe en la Provincia de Bs As un marco legislativo específico regulatorio, lo que permite la intervención de empresas que no integran el sistema de salud, bajo la idea o el slogan de “rapidez y acceso inmediato” se introducen en el sistema sanitario, con meros criterios comerciales, lo que afecta la calidad de la atención, con tiempos de consultas mágicos y acotados, generan incertidumbre sobre la responsabilidad Médico-Paciente, principalmente en consultas transprovinciales, perdiéndose uno de los pilares básicos de la
medicina: La humanización.
La modalidad virtual de atención nos lleva a un debilitamiento del vínculo medico/paciente, contribuyendo a la banalización de la medicina. La crisis en el sistema de salud, de la cual en los últimos 20 años hemos publicado varios artículos, conformada por varios causantes (El desgaste profesional, malas condiciones laborales, precariedad de salarios, sobrecarga del sistema, falta de reconocimiento, banalización, etc.), ha sido aprovechada para convencer a las comunidades sobre los “beneficios “de estas plataformas de telemedicinas.
No es oponerse a los avances tecnológicos, debemos diferenciar lo que es la telemedicina, es decir la consulta a través de una pantalla del paciente ante una dolencia y la teleexperticia, que es la consulta entre colegas ante un caso clínico con un Centro de Mayor complejidad, por medio de ateneos respectivos, pero siempre que estos procesos estén dados por el respeto a la medicina como ciencia, derechos laborales de colegas y a la calidad de atención del paciente.
Esta actividad en las plataformas de la telemedicina persiguen por parte de quienes la implementan un solo objetivo, redoblar ganancias con tres consecuencias gravísimas: 1. Rompen la relación médico/paciente. 2. Atentan contra la salud de la población. 3. fomentan la precarización laboral del médico en el sector privado.
Esta práctica que proponen banalizar la medicina, pues favorecen la deshumanización, impactan en el aspecto sanitario y afectan negativamente al médico como trabajador.
Se produce el riesgo de convertir a la medicina en un producto de consumo rápido, donde prima la mediaste sobre la calidad, generando además incertidumbre sobre la responsabilidad médico-paciente, con un fuerte anonimato de estas plataformas no garantizando la identificación profesional, ni la matriculación colegiada y una gran carencia de comunicación a las comunidades al respecto, favorecido por la carencia de una legislación.
Nos preguntamos ¿La banalización de la medicina nos conduce hacia la
destrucción de nuestra profesión? La real Academia española nos refiere sobre banalización: Dar algo de carácter banal, significando esto, trivial, común, insustancial.
Reemplazar nuestra presencia ante el acto médico por una pantalla no tiene nada que ver con el acto médico, es meramente un acto comercial, la esencia de la medicina no se debe manchar, así pensamos aquellos que defendemos la vocación de ser médico humanizando el alma del enfermo. Una consulta médica de calidad académica requiere presenciablidad: escuchar al paciente, verlo, examinarlo, percibir sus dolencias, mirarlo a los ojos, abrazarlo si fuese necesario, etc. El acto médico es un patrimonio ético, científico y social.
Profundizando el desprecio por nuestro trabajo, “estos nuevos empresarios” de la salud fomentan el reemplazo de nuestra presencia, nuestro examen clínico, nuestra mirada, nuestra formación académica, por una aplicación en un celular o una simple pantalla, reduciendo la consulta médica a un mero catálogo virtual, con perceptibles errores que pueden ser muy graves.
La práctica médica implica una obligación de medios y no de resultados. La atención a distancia reduce ampliamente el acto médico y coloca al colega en una situación de desprotección, ya que los médicos deben actuar sobre personas y no sobre imágenes de personas. En este terreno, debemos decir también que no es ético ejercer la medicina mediante consultas de pantallas, radios, celulares, etc. La relación médico/paciente presencial es IRREMPLAZABLE.
El desprestigio hacia la medicina aumenta como una bola de nieve, ya que los colegas que participan en estas plataformas se transforman en oficinistas, por supuesto que no conociendo sus cartillas de formación, títulos, matriculación y Especialidades respectivas, fomentando la precarización laboral. Estas empresas nos dicen que poseen coordinadores médicos con trayectoria, con capacidad resolutiva inmediata, formaciones académicas de excelencia, queremos manifestarles que en nuestro País, en general, esto no ocurre en
estas empresas de telemedicina, con colegas mal pagos, sin formación de residencias, con poca experiencia en el ejercicio de la profesión.
Nos está ganando la cultura de inmediatez, de exigir que todo tiene que ser “ya”, se piensa que si podemos tener el medico más rápido y en una pantalla, todas nuestras expectativas y Angustias se resolverán. Ayudado en general, por parte de los medios de comunicación, que a través de sus pautas publicitarias, se dirigen con tanta liviandad, tanta irresponsabilidad al promocionar estos actos de la telemedicina, modalidad que para nosotros nada tiene que ver con la medicina y el arte de curar. Ser médico es mucho más que una mera pantalla, ejercer esta hermosa profesión es emoción, llanto, alma,
abrazos, mirada, difícilmente entiendan aquellos que promocionan esta farsa
forma de decir que hacen medicina.
Fortalecemos el concepto que la consulta médica por telemedicina es otra manera de marketing de la medicina que la empobrece y la humilla con solo un fin comercial. El derecho a la Salud debe ser proporcionado por el Estado como lo dice nuestra Constitución y que no haya profesionales en las comunidades, es única responsabilidad del mismo.
No hay médicos porque faltan, nos dicen, no señores, no hay médicos por los magros salarios y condiciones que ofrecen, favoreciendo la banalización de la medicina y de estos nuevos sistemas mágicos como la telemedicina que se favorecen al no haber una Ley Nacional al respeto u Ordenanzas Municipales que regulen estos sistemas que nada tienen que ver con la medicina.
Vemos con gran tristeza después de casi 30 años de profesión, cualquiera opina sobre salud, sistemas de salud competentes. El mejoramiento del sistema de salud no va a venir de la magia, de un único actor, va a venir de la integración de los sistemas, lo que vinimos promulgando con la denominación de SISAICO ( Sistema de salud integral comunitario) hace más de 25 años.
La salud es algo demasiado serio, ser médico de vocación significa mucho sacrificio en la formación profesional, ayudar a un paciente es un acto humano presencial irremplazable, aunque a veces oponerse a estas oportunidades mercantiles nos acarreen problemas, persecuciones y desacreditaciones, nacimos médico y moriremos médico de vocación y nunca miraremos para otro lado cuando nuestra comunidad está en riesgo sanitario.
Dr. Giuliodoro José M.
MP 111283. MN 97540
Esp. Pediatría. Infectologia. Master Salud Pública

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