A 50 años del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, el docente, y dramaturgo -entre otras múltiples actividades- Guillermo Hough contó en ‘Temprano para todo’ (Supernova 97.9) aspectos de la feroz represión desatada por la dictadura en todo el país y la relación de ello con la ciudad de 9 de Julio y también con víctimas locales.
Hough mencionó también el objetivo de imponer un modelo económico y entre ellos levantar innumerables vías del ferrocarril, cerrar estaciones y una de ellas fue la de Patricios:” el destino de los rieles fue Villa Constitución, en la fábrica de Acindar ¿y quién era el dueño de Acindar en ese momento: José Alfredo Martínez de Hoz, el ministro de economía de aquel gobierno. O sea, había todo un entramado delictivo de apropiarse de bienes en forma absoluta que incluyó vaciamiento de casas y departamentos de los detenidos desaparecidos y el robo de bebés”.
También detalló la actuación del periodismo local en las personas de los directores de entonces de los dos diarios de la ciudad: El 9 de Julio y El Orden bajo las conducciones de Antonio Aita y Antonio Rodríguez respectivamente. Ambos tuvieron el coraje de publicar notas editoriales críticas a la dictadura y sufrieron amenazas y represalias. El valor y la audacia de ambos quedaron reflejados en la opinión del entrevistado.
Guillermo Hough repasa también testimonio y casos de la dictadura en 9 de Julio y anécdotas de represión y el rol del cura Von Wernich, en 9 de Julio, un sacerdote argentino de la iglesia católica que se desempeñó como como capellán de la Policía de la Provincia de Buenos Aires durante la dictadura militar de 1976-1983: “Detenido desde 2003 por su participación en delitos de lesa humanidad en los centros clandestinos de detención Puesto Vasco, Coti Martínez y el Pozo de Quilmes, fue condenado el 9 de octubre de 2007 a reclusión perpetua por hallarlo culpable de 34 casos de secuestro, 31 casos de tortura y 7 homicidios calificados”.
Von Wernich participó también en el destino final, aún hoy desconocido de Domingo Moncalvillo, el 18 de diciembre de 1976 y que continúa desaparecido. Moncalvillo era hijo de padres quiroguenses, hermano de la periodista ‘Mona’ Moncalvillo y había nacido en Pehuajó, destino ferroviario de su padre. Formó parte de un grupo de secuestrados que sufrieron condiciones de sometimiento específicas mediante la tortura y la coacción a sus familiares. En su relato Hough habla de la complicidad concreta de Von Wernich.
Foto gentileza diario «El 9 de Julio»
También mencionó el caso de las tres estudiantes originarias de 9 de Julio: “María Esther Infesta, ‘Mimi’ Gassman y Mercedes Bogliolo que se criaron aquí y las tres estudiaron aquí y se recibieron en la Escuela Nacional de Comercio y después fueron a estudiar a La Plata y Buenos Aires donde tomaron contacto con una realidad de mucha militancia, de mucha actividad política en las distintas universidades en las que estaban, con mucho trabajo de base, de villas; las tres fueron desaparecidas. Los negacionistas mencionan ‘‘algo habrán hecho’ pero ninguna de ellas tiene una sola acusación ni prueba de que hubieran cometido ningún delito ni crimen, ni nada. Su único ‘crimen’ era militar en organismos que querían un cambio para el país y no hay prueba ni juicio, directamente desaparecieron como miles”.El negacionismo en apenas 10 años pasó de una marginalidad provocadora a ocupar el centro de la escena, ya no a negar sino a justificar el golpe y sus derivados. Sobre la teoría “de los dos demonios” expresó: “Es una teoría perversa, porque no fueron dos demonios fue un aparato estatal que atacaba a la población civil”. Y agregó que “en proporción la mayor cantidad de desaparecidos fueron trabajadores y delegados sindicales”. “Todavía está instalado en el pueblo argentino el Nunca más”.
A cincuenta años del golpe que dio inicio a la dictadura más sangrienta que vivió la Argentina, los voceros de los genocidas ocupan espacios de poder. Sin embargo, el camino ejemplar recorrido por los organismos de derechos humanos, los sobrevivientes y los familiares, y su trabajo cotidiano, se imponen con la fuerza de la memoria, la verdad y la justicia.





