Por Juan M. Jara
La pasada semana, sin mucha previa ni anuncio, 9 de Julio recibió la visita del ministro de obras y servicios públicos e infraestructura bonaerense Gabriel Katopodis. Hubo reuniones y fotos varias. Primero, en la Municipalidad, firmando un convenio para una obra de asfalto con la Intendente Gentile. Después, con las autoridades de la CeyS Mariano Moreno en el lugar donde se está trabajando para la esperada llegada de la linea eléctrica superpotenciada. Hubo cascos, fotos y charlas al rayo del sol. Luego, en una visita a la empresa Yomel. Después de eso fue el invitado especial en una suerte de conclave peronista en el gimnasio del club El Fortin en donde se disculpó frente a los presentes por el “incidente” de la baja de la lista para la interna. De ahi encaró para Quiroga. En una agenda apretada algo se le puede olvidar. La cuestión es que lo que se olvidó era lo que, justamente, no se podía olvidar. Porque hubiese sido la foto más genuina, justificada y merecida de todo el raid nuevejuliense de Katopodis.
Se olvidó de su gente, de su equipo, del que su ministerio envió hace ya casi medio año para trabajar y paliar, en lo posible, la crisis hídrica del Partido. Me refiero al famoso “Equipo de Gervasio”, el de Vialidad provincial, los únicos que desde que llegaron y hasta hoy trabajaron en modo emergencia, de sol a noche, sin excusas, sin horarios municipales. Los unicos que estuvieron a la altura de la crítica situación que vivió la ruralidad nuevejuliense durante casi todo el 2025. Encima, a fin de año, se logró que la Provincia (o sea, a través del ministerio de ….Katopodis!!) los mantuviese casi 90 días más, un bonus track para tratar de dejar lo más arreglada posible una parte de la castigada red vial local de cara a la próxima cosecha.
Pero, a mediados de marzo, la carroza volverá a ser calabaza. Ya no habrá mágia. El equipo de Gervasio, con toda su maquinaria y buenas prácticas, partirá a otros puntos de la provincia y la ruralidad de 9 de Julio volverá a depender de su diezmado, canibalizado parque de maquinaria.
El ministro se olvidó. Y hubo bronca y malestar. De quién? De productores y gente de la ruralidad (algunos lo expresaron en redes), incluso del mismo equipo de Vialidad, porque, después de tanto tiempo, cansados y todo, aun siguen trabajando de sol a noche, quince días corridos con tres de descanso, como lo hicieron siempre, y les venia bien una palmada en la espalda. Porque son los productores los que ponen la plata (que deberia poner el Estado municipal) para que este equipo tenga los insumos o repare cualquier cosa en su trabajo. Son los que ven el esfuerzo de este equipo de Vialidad Provincial desde que llegaron. Son los que los miman con algun asado, con alojamiento, alguna pileta en uno de sus dias de franco. Todos ellos creyeron que hubiese sido la foto que nadie iba a cuestionar, la más genuina de todas. Un mimo, una palmadita en la espalda.
Pero no, el general recorrió el frente de batalla y se olvidó de visitar a sus soldados, a los que mandó a que tomasen la cabeza de playa. Hubiese sido una medalla que Katopodis podria haberse colgado, exhibir con orgullo y volver, con la cabeza en alto y una sonrisa ganadora a La Plata, golpearle la puerta del despacho del Gobernador y decirle: “Axel, sabés lo bien que nos hizo quedar mi gente en 9 de Julio!!”.
Pero eso no ocurrió porque esa foto no fue, la visita tampoco. Se perdieron un momento Kodak, un revival del mítico programa de “Sopresa y media”. Pero nadie “la vió”, ni de su equipo ni de los funcionarios o dirigentes locales que pulularon alrededor del ministro durante su raid de horas por 9 de Julio. El olvido del ministro dejó huella, una que el equipo de Gervasio no va a acomodar.





