8 Feb 2026
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Nueve de Julio

El sable, la escena y el mensaje

En el Campo de la Gloria, en San Lorenzo, Javier Milei presidió este sábado el acto por los 213 años del combate que abrió el camino de la independencia y coronó la ceremonia con la restitución del sable corvo del general José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo. El Presidente definió el gesto como “un acto de justicia histórica” y afirmó que la espada sanmartiniana “vuelve al lugar que nunca debió haber dejado”.
La ceremonia se realizó tras la polémica generada por el traslado del sable desde el Museo Histórico Nacional al cuartel de Granaderos en Palermo. Ante una multitud y acompañado por el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, Milei buscó dotar al acto de una fuerte carga simbólica, inscribiéndolo tanto en la tradición sanmartiniana como en su propio relato político.
Finalizado este acto, el sable del general San Martín vuelve al lugar donde debería haber estado siempre. En Granaderos, todos los argentinos también podrán visitarlo”, sostuvo el Presidente, quien definió a la espada como “el símbolo material más poderoso de la Nación Argentina” y “una reliquia sagrada”.

En un discurso atravesado por referencias históricas y apelaciones ideológicas, Milei afirmó que el sable “es la espada que trajo libertad a tierras que sólo conocían el sometimiento” y que recuerda que “la libertad es inclaudicable y exige sacrificios para alcanzar cimas inmensas”. En esa línea, vinculó la gesta sanmartiniana con su propia concepción del liberalismo como fuerza emancipadora. Fiel a su estilo, Milei convirtió su llegada al acto en una escena de euforia: corrió por el campo saludando al público, una imagen que rápidamente se replicó en redes sociales. El clima de celebración contrastó con el trasfondo político del evento, que funcionó también como una reafirmación identitaria del oficialismo en un contexto de alta conflictividad social.
Durante su discurso, el Presidente subrayó que el sable “no es un objeto histórico más ni una pieza neutra de exhibición”, sino “un objeto que porta una historia, una promesa y una misión: llevar la libertad al gran sur del nuevo mundo y desde allí iluminar a la humanidad”. La frase condensó la apropiación simbólica del legado sanmartiniano que el Gobierno viene impulsando desde su asunción.
Milei también repasó episodios controvertidos de la historia reciente del sable, al recordar que fue sustraído en dos oportunidades, en 1963 y 1965, por grupos vinculados a la juventud peronista, a los que calificó como “actos de terrorismo”. El señalamiento reintrodujo la grieta política en una ceremonia concebida formalmente como homenaje histórico. Al reconstruir la gesta independentista, el Presidente sostuvo que “el mundo previo a la revolución era un mundo estancado” y que la ruptura con el orden colonial permitió que la Argentina se convirtiera “en menos de un siglo, en una potencia”. Según Milei, ese impulso libertador debería guiar hoy las decisiones del país, en una clara analogía entre el pasado revolucionario y su proyecto de gobierno.
Es necesario hacer un poco de historia, porque nunca falta la crítica infundada de quienes se creen los dueños de nuestro pasado”, afirmó, en un pasaje que pareció dirigido tanto a historiadores críticos como a sectores políticos opositores. Más allá del homenaje y del marco institucional, el acto en San Lorenzo dejó una postal elocuente: la utilización de un símbolo fundacional de la Argentina para reforzar un mensaje político contemporáneo. El sable volvió a manos de los Granaderos, pero también quedó inscripto, una vez más, en la disputa por el sentido de la historia y su proyección sobre el presente.

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